Este artículo es sobre el Asesino franco-austriaco. Puede que estés buscando el río italiano.
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«Nos creemos salvadores, vengadores o redentores. Llevamos la guerra a quienes se oponen a nosotros, y ellos nos la devuelven. Soñamos con dejar nuestra marca en el mundo… incluso dando nuestras vidas en conflictos sobre los que nadie escribirá en los libros de historia. Lo que hacemos y lo que somos, empieza y termina en nosotros mismos.»
―Arno Dorian[fte]

Arno Victor Dorian (1768 - ¿?) fue un Asesino franco-austríaco activo durante la Revolución Francesa. Hijo del Asesino Charles Dorian, fue criado por su padre hasta 1776, cuando este fue asesinado por el Templario Shay Cormac; a raíz de esto, el Gran Maestro de los Templarios Franceses, François de la Serre, adoptó a Dorian sin involucrarlo en su guerra. Dorian creció junto a su hermana adoptiva Élise de la Serre, a quien terminó viendo como algo mas que una amiga, lo que les llevó a empezar una relación amorosa. En 1789, poco antes de empezar la Revolución Francesa, Dorian fue acusado injustamente del asesinato de François de la Serre, quien había sido muerto como parte de un complot Templario.

El joven estuvo prisionero en la cárcel de la Bastilla, lugar en el que conoció al Maestro Asesino Pierre Bellec, quien le reveló la existencia de los Asesinos, la pertenencia de su padre a esta Orden, y la participación Templaria de los De la Serre. Bellec entrenó a Arno para que este pudiese poseer las habilidades necesarias para escapar de la prisión y unirse a su orden, cosa que hizo cuando sucedió la toma de la Bastilla. Habiendo entrenado durante un año y medio, Dorian comenzó a cazar a los asesinos de François de la Serre, pero sin saber que estaba siendo manipulado por el nuevo Gran Maestro, el Sabio François-Thomas Germain. Durante su lucha con Germain, Dorian retomó su relación con Élise, ahora consciente de que era una Templaria. La propuesta de una tregua con De la Serre provocó el enojo de Bellec, quien dio muerte al Mentor Mirabeau, culpando a la mujer, y se enfrentó a Dorian, que lo terminó matando.

Dorian continuó su investigación, la cual se convirtió en su máxima prioridad junto a proteger a De la Serre de tanto Asesinos como Templarios, una etapa que le permitió conocer a individuos famosos como el marqués de Sade o Napoleón Bonaparte, quien consiguió la llave al templo de Saint-Denis gracias a él. El Asesino logró deshacerse de gran parte de los agentes de Germain, pero su obsesión por proteger a Élise hizo que esta le abandonase, creyendo que era incapaz de centrarse en su venganza, mientras que el Consejo de Asesinos le expulsó por no servir a los Asesinos en su totalidad. Tras un periodo de depresión, Dorian volvió con De la Serre, quien terminó por entender su posición y necesitaba su ayuda. La pareja terminó con el reinado del Terror de Maximilien de Robespierre, el último agente Templario con vida, antes de ir a por Germain. El enfrentamiento terminó con De la Serre y Germain muertos, mientras que Dorian se dio cuenta de que el Credo del Asesino no ofrecía respuestas, sino preguntas. Tras replantearse su vida entera y frustrar el intento de Bonaparte de hacerse con un Fruto del Edén en Saint-Denis, regresó a la Orden de los Asesinos, y llegó a convertirse en un Maestro Asesino, así como en un portador de la espada del Edén que usó Germain.

Biografía[editar | editar código]

Primeros años (1768 - 1789)[editar | editar código]

Infancia[editar | editar código]

Arno Victor Dorian, nacido en 1768 en Versalles, era hijo del Asesino francés Charles Dorian y su cónyuge austríaca Marie. Poco después de su nacimiento, Charles reveló a Marie su afiliación a los Asesinos, un hecho que la asustó hasta el punto de huir, lo que dejó a Arno únicamente bajo el cuidado de su padre. Aunque el haber nacido en una familia noble le daba acceso a la más alta educación, así como acceso a una amplia gama de libros y tutores, Charles educó a su hijo llevándoselo de viaje por el norte de África y Europa durante sus primeros años de vida.[1]

Dorian habla con su padre por última vez.

El 27 de diciembre de 1776, Arno acompañó a su padre al palacio de Versalles, donde tenía que reunirse[2] con unos Asesinos que le entregarían la caja de los Precursores.[3] El Asesino pidió a su hijo que lo esperase sentado en una de las sillas de un pasillo, dejando a su disposición un reloj de bolsillo que podría consultar para saber cuánto quedaba para su regreso, no sin darle coraje al pequeño, y prometer que verían los fuegos artificiales si se portaba bien. Al poco tiempo de irse su padre, Dorian comenzó a aburrirse. Al ver a una chica de su edad al fondo del pasillo, el joven decidió aproximarse a ella cuando le pidió que le siguiese. Ambos comenzaron una persecución, en la que Dorian tiró el cochinillo de un camarero, hasta que llegaron a un patio exterior.[2]

Allí, la chica retó a Dorian diciéndole que robase una de las manzanas dispuestas para el rey. Evadiendo al guardia mediante el uso de una tienda de campaña, Dorian pudo regresar con la niña una vez el soldado abandonó su busca. La pareja de niños se rió de la cara que había puesto el guardia, y se presentaron debidamente, descubriendo que la chica se llamaba Élise de la Serre. Cuando ambos se disponían a decidir qué hacer, oyeron a una patrulla de guardias corriendo hacia ellos. A pesar de que Dorian iba a confesar el robo de la manzana, los soldados no iban a reprenderle a él, pasando de largo. Los dos jóvenes siguieron a la patrulla hasta dar con el pasillo donde Charles había dicho a su hijo que lo esperase.[2]

El joven Dorian se quedó paralizado al ver que toda la multitud allí congregada se debía a la muerte de su padre, que había sido apuñalado, y su cadáver seguía en el suelo. Dicha revelación dejó al hijo paralizado, soltando el reloj de su padre por la conmoción, y rompiéndolo. En ese momento, François de la Serre, padre de Élise, llamó a Dorian y le pidió que le prestase atención. El hombre tomó a Arno como su hijo adoptivo, aunque, en secreto, era el gran maestro de los Templarios Franceses, la facción que rivalizaba con la de su padre. El homicida jamás fue identificado, pues no había ningún testigo del asesinato,[2] cometido en realidad por el maestro Templario Shay Cormac.[3]

Juventud[editar | editar código]

Prisionero en la Bastilla[editar | editar código]

Bellec: «Tu padre era un Asesino, Arno, Dio su vida luchando por la libertad de la humanidad. Ven conmigo y quizá vivas lo bastante para unirte a la Hermandad y honrar a tu padre.»
Dorian: «Escucha, seguro que tu secta es un grupo encantador, pero no me interesa. Solo quiero encontrar a Élise.»
— Dorian rechaza, inicialmente, unirse a los Asesinos[fte.]

En la Bastilla, Dorian no perdió ni un segundo en intentar contactar con Élise y explicar que era inocente, pero los guardias le denegaron todas sus peticiones. El joven era uno de los pocos prisioneros junto al marqués Donatien de Sade y el maestro Asesino Pierre Bellec, aunque Dorian no tuvo contacto con ningún preso al principio, tan solo expresaba su inconformidad con las condiciones insalubres de la prisión y compartía pocas palabras con otros. Al despertar tras su primera noche allí, vio que Bellec había tomado su reloj. Ante la negativa de este a devolvérselo, los dos entablaron un corto duelo, en el que Dorian pudo defenderse lo suficiente como para quedarse en posición de pedirle el reloj y que regresase a su celda a escribir símbolos de nuevo. El Asesino se sorprendió por lo dicho y lo llevó hasta su celda, donde le pidió que usase su don para ver tales símbolos.[2]

Arno Dorian combate con Pierre Bellec dentro de la Bastilla, como parte de su entrenamiento para ser un Asesino.

Con esto, Bellec procedió explicar que se había dejado atrapar para así poder investigar esa clase de símbolos por todas las cárceles de París. Acto seguido, Dorian se presentó, y la mención de su apellido permitió a Bellec darse cuenta de que era hijo de su compañero Charles. El Asesino se presentó y le habló de la orden de los Asesinos, a la que podía unirse para honrar a su padre, a pesar de que el joven expresase que su único objetivo era encontrar a De la Serre. Sin embargo, al ver que no tenía forma de salir, decidió entrenar con el Asesino canadiense el tiempo que estuviese encerrado allí. Por este tiempo, Dorian descubrió la pertenencia de De la Serre a la orden del Temple, aunque no le guardó rencor por ello. Dos meses más tarde, el 14 de julio, en medio de un duelo de práctica, Dorian se distrajo por el ruido de balas de cañón, cosa que le ganó una represalia por parte de Bellec. De todas formas, dejaron de entrenar para atender lo que sucedía, pues era probable que la revuelta que ocasionaban los ciudadanos fuese una oportunidad de escape.[2]

Ambos se escondieron dentro de la celda de Bellec cuando llegaron dos soldados para asegurar a los prisioneros, cosa que aprovecharon para noquearlos y hacerse con sus espadas. La pareja huyó por un rato, hasta encontrarse con una puerta cerrada, de la que decidió encargarse el maestro Asesino. Mientras Bellec hacía su tarea, el versallés defendió a su amigo de los soldados, quienes no le supusieron un problema. Una vez abrió la puerta, Bellec fue con Dorian por el siguiente pasillo, usando una bomba de humo para acelerar su huida. Los dos vieron que los soldados del patio interior estaban ocupados con la multitud, que acababa de entrar en la Bastilla, y pudieron sacar ventaja de esto escalando por los muros sin ser detectados. Finalmente, tras tratar con un último pelotón de guardias, y que Dorian imitase a Bellec usando él también bombas de humo, los dos se hallaban en el tejado sin ninguna salida posible. El Asesino le entregó un medallón a su compañero de prisión, diciéndole que le serviría para encontrar a los Asesinos, con los que encajaría. Dicho esto, escapó haciendo un salto de fe, dejando a Arno sin más opciones que hacer lo mismo que él, elección motivada por la llegada de más soldados.[2]

Descubriendo a los Asesinos[editar | editar código]

«Arno Dorian ha muerto. Ha sido borrado de este mundo, y sus fallos y pecados ahora son polvo. Esta noche renace como novicio de la Hermandad de Asesinos.»
―Mirabeau a Arno Dorian[fte]

Nada más escapar de la Bastilla, el joven se dirigió a la hacienda De la Serre en Versalles, donde fue recibido por Élise a punta de pistola. Dorian intentó explicar su inocencia y que sus padres habían pertenecido a una guerra milenaria, solo para descubrir que De la Serre también era consciente de esto, y, además, una Templaria. La joven dio a entender que su padre siempre quiso que ella se convirtiese en gran maestra, y ahora debía vengarlo. Arno repitió que era inocente, argumento rebatido cuando la Templaria mostró la carta que su hermano adoptivo debía haber entregado a François el día de su muerte. En ella, se advertía al Templario de un golpe de estado dentro de la orden que estaba a punto de ocurrir; viendo esto, Dorian quedó destrozado y accedió a la petición de su amada de abandonar la hacienda.[2]

Dorian ante el consejo de Asesinos, poco antes de ser iniciado en la Orden.

Una vez regresó a París, Dorian se sentó en un tejado y miró el medallón dado por Bellec con la vista de águila, viendo el dibujo de un rosetón. Dedujo que este era el correspondiente a la Sainte-Chapelle, y se dirigió allí, decidido a encontrar a los Asesinos. Cuando pudo activar por medio del medallón el mecanismo que llevaba al subsuelo de la iglesia, efectuó un salto de fe gracias al que llegó al santuario bajo la Sainte-Chapelle. La primera persona que se encontró allí fue Bellec, que se quejó por la tardanza del joven, y lo llevó a través de la guarida, explicando que ese sitio era su centro neurálgico y les permitía llegar a cualquier sitio sin ser descubiertos. Dorian bromeó con el Asesino diciendo que había tenido una entrada muy teatral, cosa que calló Bellec cuando llegaron ante el consejo de Asesinos.[2]

Allí, Dorian se situó ante los maestros Asesinos Sophie Trenet, Guillaume Beylier y Hervé Quemar, acompañados del mentor Mirabeau. Este saludó al joven y le preguntó la razón de su llegada, aclarando que el canadiense les dijo que no pensaba que viniese. Dorian explicó que estaba harto de escapar de sus errores, negando la autoría del asesinato de De la Serre, pero sintiéndose igual de culpable. Los maestros, tras una breve discusión, permitieron que Arno bebiese de un cáliz para dar comienzo a su iniciación. Dorian cayó en una alucinación, que le permitió ver la muerte de sus padres biológicos y adoptivos a manos de una figura de negro, a la que se puso a perseguir, recordando en el proceso diálogos relacionados con ambas muertes. En el momento en el que el versallés asesinó al misterioso individuo, pudo ver que se trataba de si mismo, lo que simbolizaba que él se sentía como el verdadero asesino de Charles Dorian y François de la Serre. Tras esto, despertó y pudo ver al consejo ante él, que pasó a explicarle los preceptos del credo del Asesino, y entregarle una hoja oculta, dándole el rango de novicio.[2]

Asesino (1789 - 1793)[editar | editar código]

Primeras misiones[editar | editar código]

«Oh Arno, ¿qué has hecho? Sé que no nos despedimos como es debido, pero ¿ir con los Asesinos? Mi padre te mantuvo apartado de ellos por una razón. [...] Sin duda ya te han llenado la cabeza con historias de lo terrible que somos los Templarios, que esclavizaríamos a la humanidad y pondríamos nuestras botas en el cuello del mundo.»
―Élise de la Serre en una carta a Arno[fte]

Una de las primeras misiones que recibió Arno Dorian durante su entrenamiento bajo Bellec fue la de proteger a la activista Théroigne de Méricourt durante la marcha sobre Versalles el 5 de octubre de 1789, en la que buscaba dirigirse al rey en persona y exigirle comida para el pueblo, a modo de queja por el contraste entre las precarias condiciones del pueblo llano y la suntuosa vida de la nobleza. Los Templarios buscaban transformar la marcha pacífica en una revuelta popular, razón por la que el consejo envió a Dorian y otros tres Asesinos a proteger a Mèricourt y mantener la paz de la marcha. En primer lugar, los Asesinos se aseguraron de que la activista y una amazona que la acompañaba llegasen hasta una de las puertas de la ciudad, donde las esperaba la multitud, enfrentándose a guardias Templarios en su camino. Los manifestantes y su líder aguardaron que se abriese la puerta, cosa que los Asesinos hicieron posible dando muerte a los tres capitanes que comandaban el puesto. Para terminar su tarea, Dorian y sus compañeros sabotearon los cañones que los Templarios usarían para atacar la manifestación, echando así por tierra el plan entero de los Templarios. Poco después, Méricourt llegó a Versalles y exigió al rey que se trasladase a París, cosa que aceptó. Cerca de esta fecha, Dorian se topó con el doctor Joseph-Ignace Guillotin, inventor de la guillotina, que quería conseguir que la gente tomase en serio su creación y entendiese que era más lógico usar métodos así de eficientes para las ejecuciones; para asegurarse de esto, el Asesino se encargó de difundir un artículo a favor de la guillotina llevándolo a una imprenta y entregando las copias a varios heraldos.[2]

Arno Dorian, Asesino durante la Revolución Francesa.

Un tiempo más tarde, cerca de 1790, a Dorian se le dio la responsabilidad de dirigir el Café Théâtre, una base de los Asesinos en Île de la Cité. En la cafetería del edificio, la Asesina Charlotte Gouze explicó a su compañero que, aunque el Café había vivido mejores momentos, aún podía ser utilizado como centro de inteligencia, y podía invertir en él para que este generase más beneficios, además de decir que comprar otras cafeterías por todo París aumentaría las ganancias. En la sala de armas, Dorian conoció al Asesino Augustin Grisier, quien le explicó que lo entrenaría en combate, aun sabiendo que la manera de un Asesino era el sigilo, y argumentó que saber entablar duelos era una precaución. En una de los pisos inferiores, el maestro Quemar mostró la sala de clubes a su discípulo, que servía para organizar a Asesinos, y así llevar a cabo misiones de una manera más ordenada. También, Dorian descubrió la cripta de Thomas de Carneillon, donde se guardaba su túnica; Quemar explicó al Asesino de quién es trataba ese sujeto, y que sus ropajes estaban reservados para grandes servidores de Francia y la Hermandad. Una vez le contó que el sello que permitía abrir las puertas a la túnica se había roto en pedazos, —todos ellos desperdigados por París, con pistas en los enigmas de Michel de Nostradamus—, el maestro Asesino prometió al versallés quedarse con la túnica si era capaz de encontrar todos los fragmentos.[2]

Desde entonces, mientras era entrenado por Bellec, Dorian se dedicó, entre otras cosas, a recoger escarapelas que encontrase por París, abrir nuevas cafeterías en cada distrito de la ciudad, y abrir cofres de los que saquear dinero. Por si fuera poco, el Asesino se dirigió a una comisaría de Île de la Cité para ayudar con asesinatos sin resolver, cada vez más frecuentes por la Revolución. Allí, se encontró con el negligente comisario Charles Cochon de Lapparent, que prometió obsequiarlo con un arma cada vez que resolviese un asesinato, y con el rufián Eugène François Vidocq, un chico prisionero que le enseñó las bases de la investigación criminal, buscando divertirse un poco mientras estaba en prisión. Cierto día, Dorian visitó a Marie Anne Lenormand, una vidente que pedía ayuda para acabar con enemigos que había visto en sus sueños. El Asesino hizo como la señora le indicó, deshaciéndose de un granjero, un soldado, un abogado, y un matón, antes de que la pitonisa le desease buena suerte. En otra ocasión, Dorian se reunió con Lenormand de nuevo, pues esta quería hablarle del laboratorio secreto de Nicolas Flamel, donde estaba guardada el elixir de la vida. Para entrar en él, debían hacerse con dos fragmentos del mecanismo que abría la puerta del laboratorio. Dorian robó el primero a un ocultista en la catedral de Notre-Dame, el cual llevó hasta Lenormand, y tomó el segundo de manos del Templario Denis Molinier, quien guardaba a buen recaudo la pieza en un cofre de su casa. Días después de traerle el segundo trozo a la pitonisa, siguió sus indicaciones y se dirigió al laboratorio de Flamel, bajo Notre-Dame. Tras despachar a unos monjes ocultistas, Dorian reparó el mecanismo de la puerta y entró en el laboratorio,para coger el elixir y dárselo a Lenormand, que afirmó que el Asesino tenía un gran futuro por delante. En septiembre de ese año, tras la dimisión del ministro de finanzas Jacques Necker, el Asesino se lo encontró en el control de aduanas parisino, con objetivo de regresar a su Suiza natal. Robándole una carta, descubrió que había dejado sumas de dinero en París para sus aliados antirrevolucionarios, así que recorrió el barrio de la Bièvre tomando el dinero del ex ministro. Dorian terminó por dar un poco de él a Necker, de forma que facilitase su regreso a su patria, y destinó el resto de fondos para la Hermandad. Fue por esta época, también, cuando Arno recuperó de la Bastilla una escalera usada por Jean Henri Latude para escapar de esta, y se la devolvió para ser recompensado.[2]

En otra ocasión, Dorian decidió investigar el culto de Baphomet, una sociedad secreta dedicada al estudio y adoración de esta deidad, labor para la cual se acercó a uno de sus miembros. Este le indicó que para ser admitido en la orden, debía robar dos cálices sagrados en la catedral de Notre-Dame y entregarlos, una tarea que el Asesino no tardó mucho tiempo en llevar a cabo. Habiéndose unido al culto en cuestión y recibido el santo y seña para entrar en su base, un compañero de su Hermandad se le acercó y le pidió que eliminase a los Templarios infiltrados en la secta, no sin mostrarle información valiosa para el encargo. Dorian entró en la base bajo las catacumbas como un miembro más del culto y, utilizando su vista de águila, pudo identificar a los infiltrados y matarlos antes de regresar a la superficie. También, cuando los Asesinos descubrieron que la Enciclopedia de Denis Diderot podía contener información sobre su organización, enviaron a Arno a una tienda para comprar una. Justo en el momento en que iba a comprarla, un ladrón se la llevó y escapó; el versallés no tardó en atrapar al hombre y tomar la enciclopedia para sí. Otra de sus misiones involucró a un grupo de bandidos que estaban usando veneno para causar alucinaciones a sus víctimas y así poder robarlas cerca de fuentes públicas, lo que causó la creencia de que en dichos lugares estaba Satanás. El recluta Asesino localizó a los maleantes permitiendo ser afectado por el veneno, cosa que no le impidió derrotarlos y poner fin a su plan.[2]

Asesinato en Notre-Dame[editar | editar código]

Arno: «¿Qué plan tenemos?»
Bellec: «¿Tenemos? Ya no eres un aprendiz, chico. Estudia la situación e idea tu propio plan. No te llevaré de la mano.»
— Bellec rechaza ayudar a Dorian, ahora un Asesino[fte.]

Maestro y aprendiz en su última misión juntos.

El 4 de enero de 1791, Dorian y su maestro se reunieron en un tejado de la Conciergerie, sin que Bellec explicase el por qué de su presencia allí. El aprendiz descendió a uno de los patios interiores, donde ejecutó a los tres guardias apostados mediante asesinatos desde cobertura, y saboteó la campana de alarma como medida de precaución. Luego, escondido, presenció la llegada de Charles-Gabriel Sivert y su socio Arpinon, quienes comentaron su extorsión a Guillaume de Roussel y la iglesia, para luego retirarse Sivert, esperando que dejase el asunto en buenas manos. Bellec eliminó a Arpinon con un asesinato aéreo, lo que alertó a su guardaespaldas, quien fue víctima de Dorian poco después. La pareja de Asesinos discutió brevemente sobre si era necesario o no perseguir al Templario, pero al ver que no era su misión actual, Bellec le dijo que tomase los documentos que llevaba Arpinon encima, para luego huir del lugar.[2]

El dúo utilizó una bomba de humo para evadir a los recién llegados agresores Templarios, y escalaron el edificio, repitiendo la maniobra para eliminar a otros dos enemigos. Los Asesinos siguieron corriendo por un tiempo hasta encontrarse con más agresores, aunque Bellec echó por tierra la idea de enfrentarse a ellos, ya que eran demasiados y su muerte no afectaría a su organización en absoluto. Dorian no tuvo problemas a la hora de seguir al Maestro Asesino por los tejados, y ambos pudieron disfrutar de un breve descanso al llegar a la entrada al cuartel general. Bellec pudo satisfacer las quejas de Arno, que quería eliminar a Sivert, al revelar que el Templario estaría en Notre-Dame al día siguiente. Ya dentro de la base, ambos discutieron sobre el mando que Mirabeau ejercía sobre la Orden, con el maestro pensando que el juego a dos bandas y los intentos de tregua del Mentor llevarían a la Hermandad a la perdición, cosa con la que Dorian no estaba del todo de acuerdo.[2]

Los dos Asesinos se reunieron con el Consejo, que, viendo la extrañeza de los planes actuales de los Templarios, decidió abandonar su posición de neutralidad frente a los Templarios, decisión motivada por Bellec. Luego, se determinó que Dorian estaba preparado para eliminar en solitario a objetivos importantes de la Hermandad y, para su agrado, el Mentor consideró a Sivert un blanco a eliminar relevante, merecedor de la atención de los Asesinos. Por tanto, al versallés le fue asignado el homicidio de Sivert, con la condición de conocer sus secretos. A la mañana siguiente, Dorian y Bellec se reunieron en un tejado cercano a Notre Dame, donde el Maestro Asesino negó que fuese a ayudarlo, puesto que ya no era su aprendiz; de todas formas, le aconsejó localizar todos los posibles recursos para el asesinato, aunque también indicó que matar a Sivert en público y luego morir en un duelo enviaría un mensaje poderoso a los Templarios.

Sivert es asesinado.

Arno rechazó esta posibilidad e identificó dos oportunidades: las llaves de Notre-Dame, en manos de dos revolucionarios, y a Duchesneau, un hombre de Sivert que esperaba reunirse con él dentro de la catedral, quien estaba extorsionando a la Iglesia. El Asesino recuperó las llaves y luego dio muerte a Duchesneau, tras averiguar que la reunión sería en un confesionario, factor que le aportaría anonimato. Dorian entregó las llaves de Notre-Dame a un clérigo al que habían dejado encerrado fuera, y se ocultó en el confesionario sin alertar a Sivert. En el interior del mismo, el Templario declaró que el dinero tomado de la Iglesia alegraría al nuevo Gran Maestro y moldearía un futuro mejor, antes de disponerse a abandonar el lugar. En ese momento, Dorian rompió la pared que los separaba y apuñaló a Sivert con su hoja oculta en la cabeza. A través del don que le otorgaba la vista de águila, el Asesino pudo ver los recuerdos de su objetivo y averiguar que Sivert recurrió a otro individuo, el criminal Roi des Thunes, para terminar con François de la Serre. Con esto, Dorian salió de la catedral sin que se diese la alarma, para luego ir a informar al Consejo.[2]

Infiltración en la Corte de los Milagros[editar | editar código]

Arno Dorian: «Me has usado.»
De Sade: «Tu objetivo está muerto. Los dos nos usamos.»
— Dorian y el marqués de Sade se recriminan haberse manipulado el uno al otro[fte.]

Arno y Bellec regresaron con el Consejo, que informó que ya había oído del asesinato, tras lo cual Mirabeau preguntó si el joven ya estaba satisfecho. Dorian negó esto, pues la participación de Roi des Thunes en el asesinato extendía dicha conspiración, cosa que preocupó en especial al maestro Beylier. Este había enviado a varios de sus hombres, —de los cuales uno no regresó—, a por el líder criminal, de cuya existencia apenas había pruebas, salvo que era pagado por otros mendigos. El joven Asesino, que conocía a uno de los tenientes de Roi des Thunes por medio de los recuerdos de Sivert, declaró que iría a por el criminal. Con esto, el Mentor entregó a Dorian la hoja fantasma, una nueva arma que, al ser de distancia, le proporcionaría más seguridad en su destino: la Corte de los Milagros.[2]

Dos semanas más tarde, Arno se encontraba en la Corte de los Milagros, donde vio como el teniente de su objetivo, Aloys La Touche, ordenaba la amputación de un pie de un mendigo que no era capaz de recaudar suficiente limosna para su jefe. Justo cuando el Asesino se disponía a intervenir, fue detenido por Donatien de Sade, uno de sus antiguos compañeros de celda en la Bastilla. El marqués le explicó que, si bien era un acto justiciero encargarse de La Touche allí mismo, era una mejor solución seguirlo hasta su guarida y encargarse de él allí. Dorian, aparte de aceptar tomar en cuenta dicho consejo, preguntó a su supuesto aliado a qué se debía su interés en ayudarlo; el marqués se limitó a responder que buscaba ayudar a los antiguos prisioneros de la Bastilla, además de precipitar la caída del Roi des Thunes.[2]

Arno observa la Corte de los Milagros.

Dorian hizo como le sugirió De Sade y siguió el rastro de sangre dejado por el mendigo hasta el cuartel de La Touche. En el proceso de infiltración, el Asesino hizo uso de bombas de distracción y de su nueva arma, hasta que pudo hallar al teniente e interrogarlo. Cuando este confesó que su jefe se encontraba bajo las catacumbas de una iglesia, el versallés se burló de él, y lo dejó esposado a la pared. Hecho esto, Dorian examinó la iglesia y sus alrededores desde una torre derruida, lo que le permitió descubrir la salida de humo desde dentro de la base por unas chimeneas de suelo, y la insistencia de mendigos en entrar a la iglesia. El Asesino tapó las chimeneas y ayudó a los indigentes a combatir los hombres de Roi des Thunes, hasta al fin poder acceder a las alcantarillas y a la cámara en la que se encontraba.[2]

El Asesino realizó varios asesinatos aéreos y continuó practicando con su hoja fantasma conforme avanzaba por la alcantarilla, en un momento encontrándose a La Touche, que escapó rápidamente de su enemigo. Dorian continuó avanzando hasta eliminar al Roi des Thunes con su hoja oculta; por medio de sus recuerdos, presenció la razón del odio del criminal por De la Serre, lo que le motivó a unirse a Sivert en su conspiración contra el Gran Maestro. Gracias al humo dentro de la alcantarilla, concentrado por la obstrucción de las chimeneas, Dorian pudo huir con facilidad, y bloquear el acceso a la base del Templario para siempre. Con la misión cumplida, fue a hablar con el marqués de Sade, quien le reveló que ya había reclamado el título de Roi des Thunes mientras el Asesino se encontraba en peligro.[2]

Aunque en un principio se sintió irritado por este hecho, Dorian olvidó esto y comentó a su aliado del estado de su "corte", además de lamentarse por cómo su búsqueda de justicia llevaba siempre a un individuo a mayores. De Sade se burló de él por medio de su humor sarcástico, no sin regocijarse en cómo alguien tan joven como Arno actuaba de forma tan seria. De todas formas, el noble mostró a su amigo un alfiler de plata Templario, perteneciente al Roi des Thunes, que acababa de recibir. Los dos discutieron brevemente sobre cómo la humanidad estaba cegada, ya fuese por su negativa a hacer preguntas o su dificultad en conseguirlas, y Dorian supo del marqués el nombre del platero que hizo el alfiler, François-Thomas Germain, residente en Les Halles. Desde ese día, el Asesino y el criminal mantuvieron el contacto.[2]

La trama de Lafrenière[editar | editar código]

«Muy bien, Lafrenière. ¿Dónde te escondes?»
―Arno Dorian[fte]

Arno y François-Thomas Germain hablan a salvo.

Una vez más en el refugio de la Sainte-Chapelle, Dorian se reunió con Mirabeau, por quien mostró su preocupación por el aspecto demacrado que tenía. El Mentor se quejó de la dificultad de lidiar con el Rey, la Asamblea Nacional, y la Orden, pero prefirió ir al grano y conocer el resultado de la misión. Arno mostró la pistola del Asesino ejecutado por el Roi des Thunes y confirmó el asesinato, por lo que fue recompensado con ese mismo arma, para luego informar de lo que sabía de la conspiración. Mirabeau, acto seguido, le ordenó encontrar al platero y averiguar sus motivos. El 31 de marzo de 1791, Dorian encontró el taller de Germain, custodiado por varios matones Templarios. El versallés se infiltró en él haciéndose cargo de sus enemigos con la hoja enloquecedora y abriendo toda puerta cerrada por medio de ganzúas.[2]

Al hallar al platero, este mostró su alegría por haber llegado Dorian, a quien le explicó que había estado encerrado en la casa por meses. Tras prometer que le explicaría en qué consistía el alfiler que el Asesino llevaba, le dijo que convenía salir por la entrada trasera, para lo cual tendría que tratar con varios guardias. Así hizo Arno, que se ocupó de que Germain no sufriese daños, y lograron llegar hasta la salida, encargándose además de los francotiradores en los tejados. Dorian regresó a la planta baja del edificio, solo para encontrarse a su objetivo rodeado de matones. El Asesino los venció, salvo a uno, que fue muerto a manos del propio platero, el cual mostró rechazo ante esa acción.[2]

Ya a salvo, Germain confesó que los alfileres eran un encargo para el ahora Gran Maestro Chrétien Lafrenière, un Templario que, al ver que el platero había descubierto su pertenencia a la Orden, lo encerró en su propia casa manufacturando alfileres y armas. También, desveló que el hombre había ordenado proteger unos envíos en la Halle aux Blés, no sin preguntar los motivos de Dorian. Cuando este le dijo que trataba de descubrir la causa del asesinato de su padre adoptivo, los dos se despidieron, con Germain deseando buena suerte al Asesino, quien le aconsejó resguardarse en un lugar seguro.[2]

Dorian en la torre Médici, tras la explosión en la Halle aux Blés.

Dorian se dirigió a la Halle aux Blés, donde se infiltró y pudo localizar el cargamento que buscaba, una gran cantidad de armas bávaras. Tras leer en un libro que Lafrenière se reuniría en el cementerio de los Santos Inocentes esa noche, el Asesino decidió prender fuego a la instalación, lo que causó un gran número de explosiones. Escapó justo a tiempo para evitar la explosión final, que lo envió, no obstante, hasta la Torre Médici, a la que pudo aferrarse para no caerse al suelo. A la tarde, el versallés ya estaba en el Cementerio, donde comenzó a planear su estrategia.[2]

De forma que pudiese conocer la ruta de Lafrenière durante la reunión, robó un mapa detallando las posiciones de los guardias y los invitados; por otro lado, para contar con apoyo en caso de que fuese descubierto, descendió a las catacumbas y asesinó a los guardaespaldas del Gran Maestro, ganándose el apoyo de unos enterradores que estaba siendo acosados. Para terminar, el Asesino se había encargado de sabotear todas las campanas de alarma, tras lo cual se escondió y esperó a la llegada de su objetivo. Por la noche, mientras Lafrenière se paseaba anunciando su apoyo a la monarquía y su odio hacia los traidores Templarios a favor de la Revolución, Arno asesinó al Gran Maestro. De los recuerdos de su objetivo, Dorian pudo saber que, pese a las diferencias entre De la Serre y Lafrenière, este era quien lo había intentado avisar del golpe de estado. Aparte de esto, supo que los Templarios planeaban atacar el Hôtel de Beauvais esa noche.[2]

Reencuentro con Élise[editar | editar código]

Élise: «Fue expulsado de la Orden cuando yo era niña. Algo sobre unas ideas totalmente heréticas y Jacques de Molay, no estoy segura. Pero debería estar muerto. Murió hace años.»
Arno: «¿Se lo ha dicho ya alguien?»
Élise: «Tengo interés en hacerle unas cuantas preguntas.»
— Élise y Arno se alían para acabar con Germain[fte.]

El joven regresó a la Sainte-Chapelle para informar de sus recientes actos, enfureciendo al Consejo cuando estos oyeron que había asesinado a Lafrenière sin su permiso. Mirabeau, no obstante, perdonó a Dorian, y accedió a su petición de investigar el hôtel. Con esta misión, el Asesino se dirigió al distrito de Le Marais, y, aparte de asesinar a varios de los guardias que custodiaban la casa con su hoja enloquecedora y desde escondrijos, se dedicó a espiar a La Touche, uno de los invitados a la reunión que se estaba llevando a cabo. Mientras seguía al Templario, Arno pudo oír uno de los discursos del político Maximilien de Robespierre a sus oyentes, los miembros del club de los jacobinos, y también oyó una conversación entre La Touche, Marie Lévesque y Louis-Michel le Peletier. Gracias a dicha charla supo que los Templarios habían manipulado a Dorian para asesinar a Lafrenière, tras lo cual La Touche se retiró al piso de arriba.[2]

Dorian y De la Serre, juntos de nuevo.

La Touche llamó a su compañero, Frédéric Rouille, quien se encontraba interrogando a un prisionero, para que lo acompañase hasta el sótano. Rouille terminó el interrogatorio y tiró al hombre por la ventana, no sin explicar a La Touche que no tenían que preocuparse porque alguien encontrase el cadáver. En el sótano del hôtel, los cuatro templarios se reunieron con su Gran Maestro, a quien Dorian apenas pudo vislumbrar; el conspirador, viendo que era cada día más probable condenar al Rey, felicitó a Rouille y a Le Peletier, y pidió a Lévesque que se encargarse de reducir la cantidad de alimentos disponibles en París, de forma que se disparasen los precios y comenzasen las revueltas. El Gran Maestro luego les pidió que tuviesen paciencia, ya que su plan requería trabajo, y que aún estaban a tiempo de engañar a los Asesinos de nuevo. Finalmente, sentenció que Élise de la Serre, uno de los pocos problemas de los Templarios, iba a ser víctima de una emboscada en el Hôtel Voysin, donde ella planeaba reunirse con Lafrenière, quien aún creía vivo.[2]

Dorian salió de allí y se dirigió al Hôtel Voysin, donde se encontró con que Élise estaba a punto de ser emboscada por varios agentes templarios. La pareja se deshizo de sus atacantes con facilidad, y en un breve instante, Arno reveló que Lafrenière había sido asesinado, cosa que sorprendió a la templaria. El dúo se abrió camino a través de las calles y parques de París conforme se encontraban con más agentes templarios, hasta que Dorian le propuso que huyese, con el objetivo de encontrarse en el Café Théâtre al día siguiente, para así explicarle qué ocurría; el Asesino lidió con sus enemigos de forma eficiente, para después retirarse. En la mañana del 2 de abril, los dos se reencontraron en el café, donde Dorian ofreció la ayuda de los Asesinos a De la Serre, no sin advertirle que estaba siendo perseguida por el nuevo Gran Maestro templario. Si bien ella admitió que no confiaba en los Asesinos, terminó cediendo ante Arno, en quien sí confiaba, y accedió a reunirse con el Consejo en presencia de su hermano adoptivo.[2]

Enfrentamiento con un maestro[editar | editar código]

Conociendo a Napoleón[editar | editar código]

Frenando el hambre[editar | editar código]

La ejecución del rey[editar | editar código]

Renegado (1793 - 1794)[editar | editar código]

Indagando en la revolución[editar | editar código]

Retorno a Versalles[editar | editar código]

Últimos días del Terror[editar | editar código]

Pelea con Germain y consecuencias[editar | editar código]

Sucesos en Franciade[editar | editar código]

La herencia de Élise[editar | editar código]

Regreso a la Hermandad[editar | editar código]

De nuevo en acción[editar | editar código]

Arno Dorian regresó con los Asesinos, como muy tarde, en octubre de 1794. En esta fecha, fue enviado a Saint-Denis para proteger los restos del filósofo Jean-Jacques Rousseau, que pasaron por allí en su camino hacia el Panteón de París. Dorian y otro Asesino se ocuparon de detener a los asaltantes, pagados por un misterioso benefactor, matándolos.

En la nochebuena de 1800, Dorian fue uno de los Asesinos enviados a proteger a Napoleón Bonaparte, ahora Primer Cónsul de Francia, de un atentado monárquico. El Asesino, con ayuda de uno de sus hermanos, fue eliminando francotiradores que vigilaban la ruta por la que pasaría Bonaparte, el cual se dirigía a la ópera. Cuando asesinaron a todos los tiradores, un dispositivo de los terroristas, la máquina infernal, estalló cerca del carruaje del cónsul, matando a varios civiles y soldados en lugar de a Bonaparte.[2]

Los Asesinos, motivados por descubrir quién era el perpetrador del crimen, se dirigieron al Palais-Royal. Dentro, robaron un documento que hablaba de un hotel, y encontraron otra prueba idéntica en manos del terrorista que activó la maquina infernal. Sabiendo que el líder terrorista se encontraría muy seguramente en dicho hotel, Dorian y sus aliados se dirigieron al lugar. Justo cuando el jefe de los monárquicos, François-Joseph Carbon, se disponía a huir, los Asesinos le dieron muerte y huyeron del lugar, poniendo fin al complot contra Bonaparte.[2]

Maestro Asesino[editar | editar código]

De una forma u otra, Dorian se acabó ganando el título de maestro Asesino antes de 1808, así como una túnica propia de este cargo. El Asesino fue acompañado por Napoleón en algún momento desconocido, a principios del siglo XIX, a las catacumbas del Temple, con el fin de que el versallés se pudiese deshacer de los restos de Germain, que habían estado allí los últimos catorce años. Dorian escondió su cadáver en las catacumbas, de forma que los Templarios no encontrasen su cuerpo en el futuro; Bonaparte ordenó la demolición del Temple en 1808.[2]

Alrededor de 1822, el consejo ordenó que el maestro Asesino, con ayuda del egiptólogo Jean-François Champollion, recuperase un fragmento de la piedra Rosetta que contenía información sensible sobre los Asesinos, pues este había sido robado por los Templarios. Champollion se reunió con su aliado en los jardines de Luxemburgo para informarle de la ubicación de las tres piezas de ese pasaje, Dorian evadió a los matones Templarios mientras recuperaba los fragmentos por medio de la distracción que proporcionaba Champollion. Dorian pudo recuperar todos los objetivos, y escapó de los jardines sano y salvo.[2] En algún momento posterior, Arno Dorian tuvo un hijo.[3]

Legado[editar | editar código]

Apariciones[editar | editar código]

Notas y referencias[editar | editar código]

Cosas a tener en cuenta[editar | editar código]

Fuentes que consultar:

Misiones secundarias:

  • Using the Ol' Noggins (1794)
  • Waxworks (1794)
  • Sewer Rat (1795)
  • À la Lanterne! (c. 1791)
  • Critical Comedown (1794)
  • Scene Stealer (1794)
  • My Kingdom For Some Whores (1793)
  • De Sade's Reprieve (1793)
  • Sadistic Blackmail (1793)
  • La Bande Noire (c. 1793)
  • Iscariotte, the Giant (post septiembre de 1792)
  • A Fistful of Duelers (c. 1792)
  • The League of the Crimson Rose 
  • Return of the Crimson Rose 
  • Crimson Sunset 
  • Flying Boy (c. 1792)
  • Carmalite Nuns (c. 1793)
  • Stop the Presses! (c. 1792)
  • Désirée Desired (1795)
  • Désirée Dismayed 
  • Désirée Delighted 
  • French Crown Jewels (1793)
  • Coat of Arms (1794)
  • Vicious Verses (c. 1793)
  • Arm the People (1793)
  • "Escort" Mission (1793)
  • Cassini's Constellations (1794)
  • The Condorcet Method (marzo de 1794)
  • A Romantic Stroll (1795)
  • Signaling Officer Murat (1795)
  • A Nice Chappe 
  • Precious Correspondence 
  • Constructing a "Close Shave" (1792)
  • Up in Arms (1793)
  • Marianne Returns Home (1793)
  • The Little Prince (1795)
  • Turtle, Snake, Bear, Paper, Scissors (1792)
  • Tapestry Thief (1792)
  • Cartouche's Memoirs (1795)
  • The Chemical Revolution (1793)
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