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«Te encontraremos. ¡Te encontraremos mientras duermes!»
―Rudiek antes de morir a manos de Bayek

Rudiek (81 a.e.c - 48 a.e.c), también conocido como la Garza, fue el nomarca del Nomo de Saqqara durante el reinado de Ptolomeo XIII y miembro de la Orden de los Antiguos.

En su búsqueda para acceder a la bóveda de los Isu en Siwa, se convirtió en uno de los cinco en la Orden directamente responsable de la muerte de Khemu, hijo del Medjay, Bayek, en el 49 a.e.c. Al año siguiente, fue localizado por Bayek y asesinado en la Pirámide Acodada de Sneferu como el primer objetivo en el camino de venganza del Medjay.

BiografíaEditar

Búsqueda de la bóvedaEditar

Rudiek gobernó el Nomo de Saqqara desde Giza, contribuyendo al comercio de natrón alrededor de las minas en la región. Llevando el apodo de la garza, sirvió como miembro de la Orden de los Antiguos, una organización secreta en Egipto cuyo objetivo era imponer un Nuevo Orden Mundial donde dominaban el mundo y lo guiaban en su visión. La Orden le había dado todo, incluso una riqueza significativa, que lo hacía apoyar a su títere, Ptolomeo XIII, pero su lealtad a la Orden en sí misma provenía únicamente del estado que le prestaba.

Para lograr sus objetivos, Rudiek, junto a Flavio, Lucius Septimius, Potino y Medunamun, esperaban descubrir los secretos de la bóveda de los Isu debajo del Templo de Amón en Siwa. Allí se reunieron en el 49 a.e.c con un Fragmento del Edén, pero al no poder encontrar los medios para abrir la puerta de la bóveda, llegaron a la conclusión de que su mejor ventaja sería el Medjay local, Bayek.

Al usar a Chenzira, la Orden pudo ubicar a Bayek en la punta Halma y capturarlo a él y a su hijo Khemu. Esa noche, Khemu y Bayek fueron llevados ante la Orden frente a la bóveda, donde Rudiek insistió a este último que, como Medjay, un guardián sagrado del pueblo y patrimonio de Egipto, debe tener algún conocimiento sobre cómo acceder a la bóveda. Su suposición era falsa, y mientras los miembros de la Orden estaban distraídos, Khemu robó un cuchillo de Rudiek para que Bayek pudiera soltarse de sus amarres. En el siguiente altercado, Flavio desvío el cuchillo hacia Khemu, quien fue asesinado.

MuerteEditar

The Heron Assassination 05

Rudiek siendo asesinado

Al año siguiente Rudiek fue perseguido por un Bayek afligido y vengativo. Fue en la Pirámide Acodada de Sneferu donde la garza se encontró con su perdición. Atrapado dentro de sus cámaras con su guardaespaldas jurado Hypatos incapacitado, Rudiek tembló ante su adversario, pero hizo un último intento de revertir la situación arrojando el mismo tipo de cuchillo utilizado para matar a Khemu a la cabeza de Bayek. Aunque repentino y rápido, el Medjay lo interceptó con la máscara de Rudiek que tenía en la mano. Sin opciones, Rudiek solo podía mirar horrorizado antes de que Bayek volviera a colocarle la máscara furiosamente, haciendo que el cuchillo que todavía estaba incrustado en su interior quedara ensartado en su cerebro.

LegadoEditar

Después de su muerte, el cuerpo de Rudiek fue encontrado por su amante Sufia, quien lo reclinó y lo sepultó en un sarcófago en la pirámide. Tanto Sufia como su guardaespaldas Hypatos, que sobrevivieron a sus heridas, continuarían tramando su venganza contra Bayek a su manera. Este último rastreó al Medjay durante meses hasta finalmente enfrentarlo por encima de una tumba del Imperio Antiguo en las afueras de Siwa, solo para ser derrotado. Sufia se encontraría con un destino similar cuando su plan de infiltrarse en los rebeldes de Saqqara y llevarlos a una emboscada de los soldados de Ptolomeo no pudo matar a Bayek.

Personalidad y característicasEditar

En contraste con sus Hermanos, Rudiek carecía de una sincera devoción a la causa de la Orden de los Antiguos. Rudiek era un hombre de ideales débiles, era hasta el final un individuo más o menos promedio, era de clase alta, con pocas aspiraciones aparte de una vida de seguridad y placeres. Por esa razón, se sintió afortunado de haberse afiliado a la Orden que le otorgó mucha riqueza y muchas conexiones sociales. Muy hedonista, explotó su nuevo poder para aumentar sus ganancias a través del comercio natrón y otros actos de corrupción. Los beneficios que recibió de la Orden excedieron con creces cualquier cosa con la que hubiera soñado alguna vez, pero su amargo final expuso la verdad subyacente de que él era un hombre normal atrapado en una tormenta de conspiraciones oscuras para las que no estaba lo suficientemente preparado para lidiar. Era, en este sentido, miope, y su ferviente apoyo a Ptolomeo XIII se derivaba de la posición privilegiada que disfrutaba bajo él. Esto fue en la medida en que no pudo entender por qué alguien se opondría alguna vez al niño faraón, sin la capacidad de entender que había quienes sufrían bajo su régimen.

ApariciónEditar

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