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Sin otra opción, la misthios obedeció. Ambos tocaron la pirámide y entonces una serie de imágenes continuó. Recuerdos de la infancia de ambos, desde su cómoda vida en Esparta hasta la trágica noche en el Taigeto. Deimos era Alexios, el hermano perdido de Kassandra<sup><ref name=":16" /></sup>.
 
Sin otra opción, la misthios obedeció. Ambos tocaron la pirámide y entonces una serie de imágenes continuó. Recuerdos de la infancia de ambos, desde su cómoda vida en Esparta hasta la trágica noche en el Taigeto. Deimos era Alexios, el hermano perdido de Kassandra<sup><ref name=":16" /></sup>.
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[[File:La guarida de la serpiente 10.PNG|left|thumb|277x277px|Kassandra descubriendo que Deimos era su hermano.]]
 
"¿Quién eres?", preguntó un confundido Deimos. Ella no respondió y solo atinó a retroceder. Este entonces llamó a [[Elasipo|otro cultista]], que obediente se acercó al artefacto sin imaginar que Deimos, sin razón, estrellaría su cabeza contra el mismo y lo golpearía hasta la muerte, mientras exclamaba "¡El traidor ha muerto!". Kassandra tomó una esquirla y se marchó.
 
"¿Quién eres?", preguntó un confundido Deimos. Ella no respondió y solo atinó a retroceder. Este entonces llamó a [[Elasipo|otro cultista]], que obediente se acercó al artefacto sin imaginar que Deimos, sin razón, estrellaría su cabeza contra el mismo y lo golpearía hasta la muerte, mientras exclamaba "¡El traidor ha muerto!". Kassandra tomó una esquirla y se marchó.
   

Última revisión del 04:02 9 sep 2019


Eraicon-OdysseyEraicon-Rebellion

Kassandra (c. 458 a. e. c. - 2018), también conocida como niña de la montaña[1], portadora del águila, viento del oeste, guardiana o simplemente misthios, fue una mercenaria activa durante la Guerra del Peloponeso.

Nieta del rey Leónidas, Kassandra se convirtió en blanco del Culto de Kosmos, una organización que movía los hilos en Grecia, debido a que su linaje tenía el potencial para acabar con sus planes. Si bien en un inicio el Culto consiguió separar a la familia, la mercenaria descubriría la verdad años después, emprendiendo una cacería en contra de los responsables[2].

En el trayecto conoció a personalidades de la época como Pericles, Sócrates e Hipócrates que se convertirían en sus aliados. Asimismo descubrió por qué su sangre era tan especial, haciéndose con el Cetro de Hermes Trismegisto, un artefacto capaz de volver inmortal a su portador[3].

Kassandra además se enfrentó a la Orden de los Antiguos, otro grupo secreto con presencia en Persia. Liderada por Amorges, la Orden estaba eliminando a aquellos que consideraba impuros de sangre o "Mancillados", siendo Kassandra uno de ellos[4]. En medio de la aventura conoció a Darío, el asesino de Jerjes, y su hijo Natakas de quien se enamoraría con el tiempo llegando a convertirse en el padre de un niño llamado Elpidio que heredaría aquel linaje tan especial[5].

Gracias al Cetro de Hermes, Kassandra se pasó los siguientes dos milenios moldeando la historia y manteniendo el equilibrio entre las fuerzas del orden y el caos, personificadas en la Orden de los Templarios y la Hermandad de los Asesinos respectivamente, a la par que resguardaba la Atlántida, una antigua biblioteca de la Primera Civilización.

A mediados de 2018, su camino se cruzó con el de Layla Hassan, que justamente estaba buscando el cetro en un intento por salvar al mundo de un inminente apocalipsis[6].

BiografíaEditar

Vida previa Editar

Una vida normal Editar

Hora de cobrar las deudas 3

Nikolaos entrenando a Kassandra. Detrás, Mirrina alzando al bebé Alexios.

Kassandra nació en Esparta en 453 a. e. c. Bajo el cuidado del general Nikolaos y su madre Mirrina gozó de un estilo de vida promedio.

A pesar de las concepciones sociales de la época, Nikolaos decidió entrenarla, convencido de que en un futuro aquella niña se convertiría en el orgullo de su familia. Para ese entonces, en 446 a. e. c., nació el pequeño Alexios[7].

El despertar de los recuerdos 1

Kassandra recibiendo la lanza de Leónidas.

Mirrina también vio el potencial de su hija por lo que decidió entregarle la lanza rota de Leónidas, una reliquia que había sobrevivido a la batalla de las Termópilas y que representaba la valentía y coraje de aquella familia. Ni bien la sostuvo entre sus manos Kassandra sintió una energía emanar del objeto, una especie de magia, a lo que su madre explicó que ese era el don que habían heredado, uno que otros intentarían arrebatarles.

En su inocencia, la pequeña prometió hacer frente a todo aquel que lo intentara[8].

La profecía Editar

Sin embargo, lo que parecía una vida perfecta pronto se convertiría en pesadilla. El oráculo de Delfos, mediante la pitia, profetizó que Alexios sería el causante de la caída de Esparta por lo que si la nación quería prevalecer, el niño debía morir[9].

Echarse a la mar 1

El monte Taigeto fue el lugar elegido para el sacrificio. Retenida por los soldados, Mirrina imploraba piedad mientras un impotente Nikolaos observaba en silencio. De pronto, Kassandra se liberó de sus captores y corrió hacia el borde del precipicio para rescatar a su hermano con tan mala suerte que producto del empujón cayeron Alexios y el sacerdote que lo sujetaba.

Echarse a la mar 2

Ofendidos por la afrenta, los demás presentes reclamaron a Nikolaos hacerse responsable de lo sucedido. Entonces, aguantando el dolor en el pecho, abrazó a la pequeña una última vez y la lanzó al vacío ante el grito horrorizado de su madre[9].

Huida Editar

Increíblemente, Kassandra sobrevivió a la caída. Cuando abrió los ojos un águila volaba sobre ella como si estuviera guiándola y a su lado yacía el hombre al que había empujado. Ni rastro de Alexios. Previendo la llegada de los soldados, recogió la lanza de Leónidas y echó a correr a la orilla del mar donde encontró un bote, su única salida de ahí.

Sin más opción, la niña empujó el bote y se echó a la mar. Finalmente, tras un accidentado viaje, llegaría a Cefalonia donde un hombre llamado Markos le ofreció cobijo a cambio de una serie de favores. Y así, con el tiempo, ambos se hicieron socios metiéndose en problemas[7].
Hora de cobrar las deudas 6

Markos ofreciendo un trozo de pan a la recién llegada.

El Cíclope de Cefalonia Editar

El viñedo de Markos Editar

Para el año 431 a. e. c. la Guerra del Peloponeso había comenzado pero la vida en Cefalonia seguía como siempre. Markos y Kassandra tenían una deuda con un bandido que se hacía llamar "el Cíclope" y la situación se ponía cada vez más peliaguda.

Un día, luego de tener que lidiar con dos de sus matones, Kassandra recibió la visita de Febe, una niña que trabajaba para Markos, quien le avisó que su socio la estaba esperando en su nuevo viñedo. A la mercenaria no le parecía una buena idea que él se estuviera gastando el dinero de ambos en empresas arriesgadas por lo que fue a visitarlo[10].

Háblame, oh, musa 2

Kassandra eligiendo un caballo para su aventura.

Como temía, no tenía idea de cómo administrar un viñedo, pero a ella solo le importaba que le pagaran por lo que aceptó ir a cobrar a Duris, un comerciante al que Markos constantemente prestaba monedas. Luego de elegir un caballo, la mercenaria estaba lista para partir pero se vio sorprendida cuando una granjera informó de que Febe había sido secuestrada por los hombres del Cíclope[10].

Encontrar el campamento no fue difícil, estaba en la playa de Ctímene. Tras eliminar a los cuatro captores y liberar a su pequeña amiga, Kassandra se enteró de que el Cíclope había puesto precio a su cabeza y que algunos mercenarios pensaban cobrárselo. Fastidiada por no tener un momento de calma, se despidió de Febe y continuó con su agenda[7].

Saldando deudas Editar

Duris Editar
Hora de cobrar las deudas 9

Kassandra encarando a Duris.

En Sami, Duris se encontraba en su tienda y no tenía muchas ganas de pagar. Markos le estaba cobrando el doble de intereses debido a su retraso, algo que le parecía excesivo e insensato viniendo de alguien que hacía negocios con el Cíclope.

Sorprendida por descubrir que había comprado el viñedo con dracmas de un criminal, Kassandra debió decidir cómo abordar a Duris, perdonándole la deuda, cobrándole de todos modos o incluso matándolo[7].

Drusila Editar
Hora de cobrar las deudas 10

Drusila esperando la ayuda de Kassandra.

En el templo, Markos se veía más y más acorralado por los matones del Cíclope, que pronto llegaría a Cefalonia. Era urgente un plan, pero antes de que pudieran conversar apareció Drusila, una fabricante de arcos que estaba perdiendo mercadería por unos saqueadores. Como le debía unos favores, Markos ofreció a Kassandra para solucionar el asunto y prometió que la próxima vez tendría un plan efectivo para librarse del Cíclope.

Antes de acabar con los ladrones, la misthios necesitaba que reparasen su arco roto. Drusila, que quería una solución rápida, accedió y pronto le trajo uno nuevo y de tiro firme. Ahora estaba lista para realizar el encargo[7].

Por suerte el campamento de los bandidos estaba en un astillero cercano y seguir su rastro no fue complicado. Con el líder y sus secuaces eliminados, pronto la madera volvió con su dueña[11]. Aun así fue necesario llevar una pequeña pieza para probar ante la impaciente mujer que el trabajo estaba hecho.

Sorprendida de la fiabilidad de la mercenaria, Drusila pagó lo debido y le pidió no dar a Markos un solo dracma[11].

El gran plan: dos pájaros de un ojo Editar

De vuelta en el viñedo, Kassandra pudo al fin oír el plan de Markos para librarse del Cíclope. No podía ser más avezada la propuesta: robarle su preciado ojo de obsidiana[12]. Con el valor que tenía ese material en Cefalonia, el dúo podría despedirse al fin de sus deudas por lo que no parecía tan mala idea.

Con su nuevo arco a la mano, la muchacha partió a hacerse con el botín en la guarida del Cíclope, al oeste. Sin embargo pronto descubrió que su acreedor no se andaba con juegos, el lugar estaba vigilado por todos lados por lo que fue necesario permanecer en perfil bajo o el viñedo de Markos sería atacado.

Contra todo pronóstico consiguió el ojo. Contento por ese pequeño triunfo, su compañero le encomendó cuidar la piedra hasta el momento justo y le comentó que había visto desembarcar un navío demasiado grande para ser normal. Lo más seguro es que se tratase de secuaces del Cíclope, lo que significaba más monedas que podían robar para hacerse ricos[12].

Visitantes inesperados Editar

El hombre de Kirra Editar

Los forasteros que Markos había descrito se establecieron en una casa abandonada al sur de Sami y Kassandra no dudó en acabar con cada uno de ellos. De pronto, mientras uno de los caídos se arrastraba negándose a morir, un hombre de traje azul apareció y sin reparos le cortó la garganta[13].

Irónicamente, el extraño negó conocer al Cíclope pero no se inmutó ante la muerte de sus matones. Más bien, ahora tenía un trabajo para ella por lo que se dirigió a la playa mientras exclamaba: "Te ruego que me sigas, Kassandra". Consciente de que el tipo sabía más de lo que decía, ella le siguió.

Visitantes indeseados 3

"Conocerte me interesa muchísimo. Y a ti, conocerme a mí."

Frente al mar se presentó, su nombre era Elpenor[13]. Unos ladrones se habían llevado un objeto de gran valor, el sudario de Penélope, a Ítaca y ahora lo quería de vuelta. La misthios creyó que se trataba de una broma pero el hombre insistió, y le recomendó investigar en el palacio de Odiseo.

Prometiendo pagarle una buena suma, Elpenor se retiró. "No falles" fue su última frase[13].

El sudario de Penélope Editar

La primera reacción fue de sorpresa, con todo el tiempo que vivió en Cefalonia nunca notó que tenía el palacio de Odiseo tan cerca. La segunda también fue de sorpresa, pues Ícaro reveló que en verdad el sudario existía; sin embargo debía tomarlo "prestado" de un hoplita por lo que fuerza bruta fue necesaria.

Mientras una mujer enjaulada observaba todo, Kassandra tomó la tela y volvió en la misma barca con la que había llegado[14].

Elpenor esperaba junto a un criado en el templo de Zeus y cuando vio llegar a Kassandra con el sudario no ocultó su satisfacción. Cediéndole el sudario como obsequio le entregó una bolsa de monedas y otro contrato.

El sudario de Penélope 1

El sudario de vuelta con Elpenor.

Comprendiendo que había sido puesta a prueba, preguntó qué debía hacer ahora a lo que Elpenor explicó: debía dirigirse a Megáride para eliminar a un general conocido como "el Lobo" pues estaba "fastidiando el negocio". La zona era muy importante a nivel militar y estratégico por lo que le encomendó hacerse con un barco para estar preparada.

Finalmente le dijo que una vez muerto el Lobo se dirija al desembarco del Peregrino, en Fócida. Prometiendo no decepcionarlo, la mercenaria partió[14].

Llegó el Cíclope, se fue el Cíclope Editar

Se busca un navío Editar
Echarse a la mar 4

Kassandra observando el barco de Telémenes.

Mientras el astillero Telémenes observaba su barco recién fabricado, Kassandra se acercó preguntando por el precio. La respuesta le cayó como un baldazo de agua fría: 100 000 monedas, una cifra que ni siquiera con obsidiana podría pagar.

Aprovechando el tema, Telémenes mencionó los rumores de la llegada del Cíclope, que había sido visto desembarcando en la bahía de Clepto. Viendo una oportunidad para hacerse con un navío, la misthios se dirigió al lugar[9].

Lo que antes era una aldea hermosa ahora solo estaba habitada por matones y ladrones. Cuando Kassandra llegó, el Cíclope estaba torturando a un hombre que había osado llamarle por su apodo característico; a lo que ella ordenó que lo soltaran mostrando el ojo de obsidiana. Ni bien lo vio, el hombre reclamó lo que le había sido robado prometiendo no acabar con Markos.

Echarse a la mar 6

Kassandra provocando al Cíclope.

Sin perder la calma, la chica se fijó en una cabra que pasaba por ahí y le clavó la piedra en donde no le daba el sol. Atónito ante la afrenta, el Cíclope gritó de rabia y sacó su mazo para aplastarla.

La lucha no fue sencilla, pero el Cíclope y sus hombres no volvieron a sembrar temor en Cefalonia desde aquel día[9].

Comienza la odisea Editar

Tras escapar antes de la llegada de más bandidos, el rehén se presentó como Barnabás, capitán de la Adrastea. Convencido de que era una enviada de los dioses, ofreció sus servicios como agradecimiento por salvarlo. Kassandra aceptó con gusto la oferta y le siguió hasta el puerto de Sami, donde aguardaba el barco. Luego de despedirse de Febe y Markos, la mercenaria estuvo lista para navegar a Megáride. Consciente de que eran aguas turbulentas, Barnabás preguntó la razón del viaje a lo que su capitana explicó que debía encargarse del Lobo de Esparta.

"¡El Lobo! ¿Vas a matar a Nikolaos de Esparta?", exclamó él. Grande sería la sorpresa de Kassandra, había sido contratada para matar a su propio padre[9].

El Culto de Kosmos Editar

Reencuentro con Nikolaos Editar

Llegada a Megáride Editar

En efecto, Megáride no era zona de fácil acceso por lo que la Adrastea tuvo que librarse de un bloqueo ateniense. Mientras desembarcaba, la misthios vio de lejos a su anciano padre liderando a un bloque de espartanos que masacraba a unos vencidos atenienses. Luego de felicitar a sus hombres, el Lobo se marchó.

Antes de que pudiera acercarse, Kassandra fue interceptada por Esténtor quien le agradeció por deshacerse de la barricada enemiga. Presentándose como el hijo adoptivo del general, manifestó su desconfianza ante la presencia de una mercenaria por lo que si quería ganarse la atención de Nikolaos debía primero ayudar[15].

Sin tiempo que perder, aceptó. El objetivo era eliminar al líder ateniense en Megara, protegido por muros de piedra.

La batalla Editar
El último empujón 1

Kassandra ganándose el favor de Esténtor.

Con Panionos el Conquistador muerto, Kassandra demostró su valía para el bando espartano. Los comandantes de Esténtor estaban contentos y el Lobo había dado la orden de tomar la región por lo que solo debían dirigirse al campo de batalla[16].

Mientras iban al campamento, ella preguntó si podía describir a Nikolaos como padre. Su hijo, buscando los términos precisos, remarcó la admiración que sentía por él aunque no pudo evitar mencionar la tristeza que a veces denotaba su mirada.

Por primera vez, Kassandra estuvo en una batalla real. En medio de soldados luchando por un ideal, donde ya no podía valerse del sigilo para despachar a sus enemigos. Solo ella y su lanza contra el mundo, derramando sangre en nombre de Esparta y el hombre al que iba a matar.

En el enfrentamiento no solo murieron soldados, también capitanes y el mercenario ateniense. La región de Megáride estaba ahora del lado de Esparta[16].

Confrontación entre padre e hija Editar

Felices por la victoria, los espartanos recuperaban el aliento. Mientras la mercenaria y su hermanastro se daban un apretón, un mensajero llegó informando que el Lobo quería ver a Kassandra a solas. Extrañado e incómodo por la decisión, Esténtor se marchó a atender otros asuntos[17].

A solo unos metros del padre que la condenó a muerte, Kassandra se dirigió a enfrentar su pasado. Los soldados, inconscientes de lo que sucedía, solo la animaban a no hacer esperar al general.

De espaldas a la mercenaria, Nikolaos observaba el horizonte. Preguntando por el nombre de quien los había llevado a la victoria se quitó el casco y entonces la reconoció. En una conversación tensa, Kassandra reclamó por no haberla defendido junto a su hermano pero el anciano señaló que debía respetar la palabra del oráculo[17].

El Lobo de Esparta 4

"Llevas mucho tiempo evitando el pasado. Ahora vas a responderme".

Cansada de oír la misma excusa y recordando la recompensa por matar al Lobo, la misthios lo empujó al borde del precipicio y aunque tuvo la oportunidad de hacerlo ella quería respuestas. Frustrada, lanzó a Nikolaos fuera de su camino, condenándolo a vivir con el peso de sus errores. Este, acongojado, se puso de pie mientras decía: "Los quería a los dos como si fueran míos. Pero nunca lo fueron".

Sin entender aquella declaración, pidió explicaciones pero Nikolaos solo le encomendó buscar a su madre y, mientras se marchaba a "buscar su honor", le dio un último consejo: "Las serpientes reptan por la hierba".

El Lobo de Esparta 7

El yelmo de Nikolaos en el suelo.

Kassandra, boquiabierta por lo que había escuchado, recogió el yelmo del Lobo y volvió a su barco cuanto antes[17].

Buscando respuestas Editar

Barnabás preguntó a su capitana si tuvo éxito en la misión pero tras oír su historia reconoció que familias con problemas había, y muchas. La misthios, recordando el trato con Elpenor, creyó que lo mejor era reclamar la recompensa y pedirle explicaciones mientras que su timonel sugirió visitar al oráculo de Delfos[18].

Elpenor Editar
Como prometió, Elpenor se hallaba en Desembarco del Peregrino y con él una bolsa de monedas. Kassandra, consciente de que él sabía la verdad sobre Nikolaos, preguntó por qué la eligió. Elpenor respondió alegando que sabía que sería capaz de hacerlo, y le pidió acompañarle al patio.
El destino del Lobo 1

Elpenor observando satisfecho el yelmo de Nikolaos.

Curioso por saber qué pasó en Megáride preguntó si el Lobo le había revelado algo. La misthios, descubriendo que su patrón quería ver muerta también a Mirrina, montó en cólera y amenazó. Mientras tanto, dos guardias enmascarados la rodearon permitiendo a Elpenor escapar[19].

Aunque eran duros, los matones fueron derrotados. Esperando encontrar pistas, Kassandra investigó en la casa y descubrió tres cosas: que Febe indirectamente guió a Elpenor hacia ella, que estaba buscando a una mujer y que se dedicaba a vender armas para Atenas y Esparta, prolongando la duración del conflicto[19].

La pitia Editar
Primer intento Editar

En el santuario de Delfos, Barnabás aguardaba acompañado de un peregrino. Mientras la misthios contemplaba el templo, este se percató de la lanza y reconoció el arma del legendario Leónidas[1].

Kassandra, al notar que se acercaba demasiado, le preguntó su nombre. El hombre se quitó la capucha y se presentó como Heródoto, que había sido enviado por un hombre poderoso de Atenas para descubrir a través de la pitia un modo de terminar con la guerra. Sin embargo, llamó su atención la excesiva vigilancia y la gente rechazada.

A pesar de la cola, Kassandra pasó de largo y entró al santuario. Allí, frente a una estatua de Apolo, se encontraba la pitia con los brazos en alto. Como solo tenía una oportunidad, la mercenaria debió elegir entre preguntar por el paradero de su madre o el de su verdadero padre.

Preguntar a un fantasma 2

"Niña de la montaña, el Culto de Kosmos tiene infinidad de espías. Te van a matar".

Al abrir los ojos, la pitia reconoció a la "niña de la montaña". Exhaltada, le advirtió del Culto de Kosmos y le ordenó marcharse. La misthios, confundida, exigió respuestas pero los guardias la sacaron a la fuerza[1].

Barnabás había regresado al barco por lo que solo estaba esperándola Heródoto. Este, notando su desagrado, le preguntó por lo sucedido mas cuando Kassandra mencionó al Culto de Kosmos, decidió llevarla a un sitio apartado.

Según los rumores, el Culto era una especie de secta por lo que si estaban manipulando a la pitia entonces eran controlar toda Grecia a través de sus presagios. Decidida a obtener respuestas, Kassandra preguntó dónde vivía la pitia[1].

Segundo intento Editar

A las afueras de un aldea, en la jora de Delfos, se hallaba la casa de la pitia. Con sigilo, la misthios consiguió llegar hasta su recámara y tuvo el tiempo suficiente para interrogarla.

La joven, consciente de que moriría por su infidencia, habló. El Culto le ordenaba qué decir cuando alguien preguntaba sobre política o guerra, y las respuestas las obtenía gracias a un artefacto debajo del templo. Ese mismo objeto le permitió reconocer a Kassandra cuando la visitó, pues el Culto estaba buscando a un niño que sobrevivió a una caída del monte Taigeto.[20]

Preguntar a un fantasma 3

La pitia siendo interrogada.

Antes de irse, preguntó dónde encontrar al Culto. La pitia señaló una cámara bajo el templo de Apolo pero advirtió que necesitaría vestirse como ellos, con capa y máscara. Sin embargo, un hombre que la visitaba regularmente podía ayudarle con el traje. Su nombre era Elpenor.

Cuando escuchó ese nombre, Kassandra no pudo ocultar su sorpresa. Según la pitia, estaba haciendo negocios al sur del Valle de la ninfa. La mercenaria, agradecida por la información, hizo una reverencia y se marchó.

Las respuestas obtenidas por Kassandra reconfirmaron los rumores escuchados por Heródoto. En efecto, el templo de Apolo yacía sobre la cueva de Gaia por lo que solo restaba encontrar el disfraz. La joven aseguró que en cuanto obtuviera la capa y la máscara podrían reunirse allí[20].

Descubriendo la amenaza Editar

La muerte de Elpenor Editar

Como dijo la pitia, Elpenor se hallaba en un fuerte. Llegar hasta el sujeto no fue difícil, pero en cuanto le atravesó con su lanza descubrió que era un señuelo. Gracias a una carta que tenía consigo, descubrió que ordenó matar a la pitia y que se ocultaba en una cueva detrás de las ruinas del Valle de la serpiente[21].

Los guardias no impidieron que Kassandra se abriera paso hasta la cueva, donde ambos se enfrentaron espada en mano. Luego de varios minutos, Elpenor cayó al suelo y, sucumbiendo a sus heridas, se ahogó en su sangre.

La serpiente en la hierba 2

Abandonando el cadáver de Elpenor.

Además del atuendo ceremonial, la mercenaria tomó una pequeña esquirla que yacía a su lado[21].

Infiltrada en el Culto Editar

De vuelta con Heródoto, Kassandra estaba lista para entrar a la cueva de Gaia. Tras vestirse y encargarle sus armas, cruzó el umbral que estaba a plena vista[22].

Fingiendo ser una recién iniciada, se camufló entre los demás. Todos esperaban a Deimos, y esperaban compartir sus progresos desde la última reunión.

Con cada conversación, Kassandra descubrió un poco más sobre el Culto. Que Deimos, si bien no el líder, era su arma principal aunque también era inestable; que el Culto en secreto planeaba secuestrar a su madre y al resto de su familia; y que además tramaba eliminar al escultor Fidias. Aparte, en un rincón, la misthios consiguió un montón de cartas del Culto. Tamaña documentación revelaba que tenían las narices en cada sector de la Hélade[22].

El artefacto que mencionó la pitia se hallaba en el centro de la cámara, iluminando todo. Kassandra notó que estaba cubierto de esquirlas como la de Elpenor, por lo que se acercó y colocó la suya. En cuanto lo hizo, una miembro se le acercó felicitándola por colocar el último fragmento. Ahora el artefacto estaba completo.

Y entonces, Deimos llegó. La cabeza de Elpenor colgaba en una de sus manos y si al inicio no todos se percataron del macabro detalle, lo hicieron cuando pateó bruscamente un candelabro. De pronto la reunión se puso tensa, todos guardaron silencio y formaron un círculo alrededor del artefacto.

Con Elpenor muerto, era obvio que había un traidor entre los presentes. El artefacto revelaría quién, por lo que fue eligiendo a una persona al azar para examinar sus recuerdos a través del mismo. Dos sujetos pasaron la prueba con éxito hasta que tocó el turno de Kassandra.

Sin otra opción, la misthios obedeció. Ambos tocaron la pirámide y entonces una serie de imágenes continuó. Recuerdos de la infancia de ambos, desde su cómoda vida en Esparta hasta la trágica noche en el Taigeto. Deimos era Alexios, el hermano perdido de Kassandra[22].

La guarida de la serpiente 10

Kassandra descubriendo que Deimos era su hermano.

"¿Quién eres?", preguntó un confundido Deimos. Ella no respondió y solo atinó a retroceder. Este entonces llamó a otro cultista, que obediente se acercó al artefacto sin imaginar que Deimos, sin razón, estrellaría su cabeza contra el mismo y lo golpearía hasta la muerte, mientras exclamaba "¡El traidor ha muerto!". Kassandra tomó una esquirla y se marchó.

Heródoto esperaba paciente fuera. Impactada, Kassandra reveló que la amenaza era mayor de lo que habían pensado. El historiador sugirió partir de inmediato a Atenas para advertir a Pericles, mientras que ella solo pensaba en buscar a su madre. Así las cosas, Heródoto dijo que solo allí encontraría información sobre ella.

A regañadientes aceptó, pero Heródoto quería comprobar algo antes por lo que le pidió dirigirse al León de Leónidas, en las Termópilas[22].

Guardiana de la Atlántida Editar

La llamada de Alétheia Editar

De pronto la voz de Alétheia llamó a la misthios. Consciente de que no se trataba de cualquier cosa, se dirigió al lugar donde la conoció: la Atlántida.

La llamada de los Isu 1

Efectivamente, la figura luminosa la esperaba en el umbral. Explicando que ahora venía la parte más importante de su tarea como portadora del cetro, le preguntó si estaba lista. Kassandra, sin dudar, respondió que sí[23].

Tras derramar un poco de sangre sobre una puerta lateral, ingresó a una sala rodeada de antiguos tronos. En el centro, Alétheia explicó que había modificado la tecnología del lugar para albergar sus simulaciones con el fin de que la guardiana se fortaleciera y soportara el poder del cetro. Una versión del inframundo la esperaba, con el Elíseo como primera parada. Su objetivo era buscar unas fuentes de energía llamadas "saber de los guardianes".

Kassandra, incrédula ante el misterio de la situación, aceptó y se dirigió al primer portal[24].

Los Campos Elíseos Editar

Bienvenida al Elíseo 2
Bienvenida Editar

En un lugar ubicado en ninguna parte, un perro olisqueaba y lamía a la recién llegada; luego volvía con su ama, Perséfone. Extrañada ante la presencia de la mercenaria chasqueó los dedos y envió a sus soldados acabar con ella[25].

Rodeada de enemigos, Kassandra debió abrirse paso ante aquellos guerreros que parecían hechos de piedra. Ya no solo debía esquivar flechas y espadas sino también rayos de energía y explosiones. Aun así consiguió salir victoriosa mientras un hombre la observaba.

Presentándose como Hermes, reconoció el cetro que ella llevaba, describiéndolo como su mejor creación. Sabiendo el porqué de su presencia explicó que la única salida del Elíseo era a través de Perséfone, por lo que si quería ganarse su confianza debía "demostrar su valía". Con rumores de altercados al sur de la zona, podía aprovechar la oportunidad.

Bienvenida al Elíseo 3

Kassandra y Hermes en el Corazón del Elíseo.

Antes de retirarse, Hermes le recomendó buscar sus fuentes de energía si quería aumentar el poder del cetro. Asimismo señaló que había inventado un medio de transporte para los humanos: las alas de Hermes. Dicho esto, avisó de que la esperaría en la Fe de Minos para oír sus avances y se marchó[25].

Gestando una rebelión Editar
El rebelde hermoso Editar

Al llegar a la Herencia de Deucalión, Kassandra pudo observar una discusión entre el insurgente y Hermes. El primero quería irse del Elíseo pero Perséfone se lo impedía[26].

Luego de que el tipo recibiera un golpe, se acercó. Ofreciendo su ayuda para hallar el modo de salir, descubrió que se trataba del mismísimo Adonis por lo que si quería ganarse su confianza debía atacar la fortaleza de las Tres Hermanas. De esa forma comenzaría a mermar el poder de Perséfone.

Amante y guerrero 3

Adonis contando sobre Afrodita.

Una vez tomada la fortaleza, Adonis se alegró porque cada guardia menos era un paso más cerca de su amada Afrodita. Su siguiente paso lo conversarían en las ruinas de Jápeto, y le recordó que Perséfone tenía supervisoras y antorchas de Hipnos por todo el Elíseo. Si querían deshacerse de ella, necesitarían toda la ayuda posible[26].

La mejor amiga de Perséfone Editar

Ocultándose en el templo hundido de Ferea, Kassandra pudo oír una animada conversación entre Perséfone y Hécate descubriendo que eran amigas cercanas. Sin embargo, una vez la esposa de Hades se marchó, Hécate se dirigió a la mercenaria recordándole su misión.

Sin rodeos, le entregó una llave al santuario de Perséfone para que obtuviera un diario donde podría haber información de la salida del Elíseo. Explicándole que ambas buscaban lo mismo, le pidió conseguirlo[27].

Un giro inesperado 6

Hécate leyendo el diario del cerrajero.

Extrañada por el giro de los acontecimientos, Kassandra fue allí y obtuvo sin problemas el diario. De vuelta en el templo de Ferea, Hécate lo leyó revelando que en realidad pertenecía a un cerrajero aunque le faltaban páginas. Impaciente, la portadora del águila reclamó respuestas. Como el diario no revelaba la ubicación de la puerta, de momento la mejor estrategia para ella era mantener su alianza con Adonis[27].

Hécate cumpliría su parte señalando las debilidades de Perséfone en el momento justo. Dicho esto le ordenó irse.

CuriosidadesEditar

  • El nombre Kassandra posiblemente proviene de los términos κέκασμαι (kekasmai) que significa "radiante", y ἀνήρ que significa "hombre". Ambos, en un juego de palabras, se traducirían como "la que brilla sobre los hombres".
    • Asimismo puede ser una referencia a la princesa Casandra de Troya, que tras rechazar a Apolo fue castigada con la habilidad de prever el futuro sin que nadie creyera sus palabras.
  • Kassandra es uno de los dos protagonistas a elegir de Assassin's Creed: Odyssey, además de Alexios.
    • Independientemente del personaje que elija el jugador, la historia es la misma. En caso de elegir a Alexios como protagonista, Kassandra pasaría a ser la hermana menor y por tanto se convertiría en Deimos.
    • Pese a ello, la novela confirma que Kassandra es el protagonista canónico.
    • Kassandra cuenta con las mismas opciones de romance y encuentros sexuales que Alexios de ser elegida protagonista.
  • Kassandra tenía una cicatriz en el labio superior, igual que Bayek de Siwa, Altaïr Ibn-La'Ahad y Ezio Auditore.
  • Para diciembre de 2018, solo un tercio de jugadores había elegido a Kassandra como protagonista, sorprendiendo al director Scott Philips ya que en las fases de prueba el nivel de preferencia era de un 50/50[28].

AparicionesEditar

Galería Editar

Fuentes y/o referencias Editar

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 Assassin's Creed: Odyssey - Preguntar a un fantasma
  2. Assassin's Creed: Odyssey - La serpiente de la hierba
  3. Assassin's Creed: Odyssey - Antiguas revelaciones
  4. Assassin's Creed Odyssey: El legado de la primera hoja - Capítulo 1: A la caza - Protector de Persia
  5. Assassin's Creed Odyssey: El legado de la primera hoja - Capítulo 2: Una dinastía en la sombra - Hogar
  6. Assassin's Creed: Odyssey - La destrucción de la Atlántida
  7. 7,0 7,1 7,2 7,3 7,4 Assassin's Creed: Odyssey - Hora de cobrar las deudas
  8. Assassin's Creed: Odyssey - El despertar de los recuerdos
  9. 9,0 9,1 9,2 9,3 9,4 Assassin's Creed: Odyssey - Echarse a la mar
  10. 10,0 10,1 Assassin's Creed: Odyssey - Háblame, oh, musa
  11. 11,0 11,1 Assassin's Creed: Odyssey - Madera de misthios
  12. 12,0 12,1 Assassin's Creed: Odyssey - Ojo por ojo
  13. 13,0 13,1 13,2 Assassin's Creed: Odyssey - Visitantes indeseados
  14. 14,0 14,1 Assassin's Creed: Odyssey - El sudario de Penélope
  15. Assassin's Creed: Odyssey - Un periplo hacia la guerra
  16. 16,0 16,1 Assassin's Creed: Odyssey - El último empujón
  17. 17,0 17,1 17,2 Assassin's Creed: Odyssey - El Lobo de Esparta
  18. Assassin's Creed: Odyssey - Hacia Fócida
  19. 19,0 19,1 Assassin's Creed: Odyssey - El destino del Lobo
  20. 20,0 20,1 Assassin's Creed: OdysseyLa verdad saldrá a la luz
  21. 21,0 21,1 Assassin's Creed: OdysseyLa serpiente en la hierba
  22. 22,0 22,1 22,2 22,3 Assassin's Creed: OdysseyLa guarida de la serpiente
  23. Assassin's Creed Odyssey: El destino de la Atlántida - Capítulo 1: Campos del Elíseo - La llamada de los Isu
  24. Assassin's Creed Odyssey: El destino de la Atlántida - Capítulo 1: Campos del Elíseo - Las pruebas de la guardiana
  25. 25,0 25,1 Assassin's Creed Odyssey: El destino de la Atlántida - Capítulo 1: Campos del Elíseo - Bienvenida al Elíseo
  26. 26,0 26,1 Assassin's Creed Odyssey: El destino de la Atlántida - Capítulo 1: Campos del Elíseo - Amante y guerrero
  27. 27,0 27,1 Assassin's Creed Odyssey: El destino de la Atlántida - Capítulo 1: Campos del Elíseo - Un giro inesperado
  28. IGN España - Los usuarios de Assassin's Creed: Odyssey eligen más a Alexios
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