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El Imperio español era la denominación usada para referirse a todos aquellos territorios bajo la administración de la corona del Reino de España desde el reinado de los Reyes Católicos. Aunque el imperio mantendría territorios en ultramar hasta 1976, se considera el fin del imperio de manera popular en 1898, con la pérdida de Cuba, Filipinas y Puerto Rico.

Historia

Origen

El Imperio español nace de la unión entre las coronas de Castilla y Aragón a través del matrimonio de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla. Durante la Era de los Descubrimientos, tanto España como Portugal e Inglaterra comenzaron a colonizar territorios en las indias occidentales, así como en ciertas zonas de Asia. España fue capaz de hacerse con varias colonias importantes en Latinoamérica, incluyendo Florida, Cuba, Puerto Rico, México y Perú entre otras.[1][2] Con la isla de Cuba en su poder, España estableció la ciudad y el puerto más importantes de todo el Caribe: La Habana.[1]

Tal fue la colonización española de territorios de ultramar que se decía que en el Imperio español nunca se ponía el sol, pues cuando en unas colonias se ponía el sol, en otras estaba amaneciendo.

Guerras contra otros imperios

Enfrentándose al dominio español, varios países tuvieron guerras con España, incluyendo varias guerras contra el Reino Unido. Una de ellas fue la guerra de sucesión española en 1700, cuando Felipe V ascendió al trono español a la misma vez que mantenía su derecho al trono francés por ser nieto del entonces rey. Los demás países europeos, descontentos con la posibilidad de unión monárquica de Francia y España, iniciaron una guerra, con los británicos a la cabeza. Esta guerra vio a España enfrentarse en combate naval contra los británicos, haciendo estos últimos usos de corsarios para ayudarles. La guerra se saldó con el Tratado de Utrecht en 1715, mediante el cual España mantuvo a Felipe V como rey, pero perdió también poder en Europa.[1]

En 1707, Laureano de Torres y Ayala, Gran Maestro Templario del rito caribeño asciende a gobernador de Cuba, orquestando operaciones a favor de los Templarios en el Caribe desde su mansión en La Habana. Fue este periodo además que vio un gran incremento de la piratería en el caribe, lo que más tarde se conocería como la Edad de oro de la piratería. La economía española también sufrió como resultado de estos ataques piratas a plantaciones de azúcar como la de Wellington.[1]

España continuaría participando en guerras el resto del siglo XVIII y durante el siglo XIX. Mencionando las más relevantes, la guerra de Independencia de los Estados Unidos,[3] en la que ayudó a las Trece Colonias a liberarse del control británico y las guerras napoleónicas, donde colaboró con los británicos contra el imperio francés liderado por Napoleón Bonaparte.[4]

Fin del imperio

De manera progresiva y durante varios siglos, España fue perdiendo colonias poco a poco, algunas entregadas a otras grandes potencias (como Luisiana a Francia) o porque los territorios se independizaron de la corona española (como los Países Bajos). La pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898 marcó el fin del imperio como era conocido.

Territorios conquistados

En su período de mayor esplendor, España mantenía muchos territorios bajo el mandato de la corona. Estos territorios incluyen, pero no están limitados, a:

  • Territorios latinoamericanos. Como los ya mencionados México, Florida, Cuba, Puerto Rico y Perú a los que se incluyen varios estados de los Estados Unidos (como Luisiana o California) y multitud de islas del Caribe (como las Bahamas y Jamaica).
  • Territorios en Asia y Oceanía. Principalmente Filipinas y pequeños protectorados repartidos por el litoral asiático.
  • Territorios pertenecientes a Portugal. Entre 1580 y 1640, Portugal y sus territorios de ultramar pasaron a ser españoles, lo que hizo que los territorios lusos pasaran a ser también castellanos. Esto incluye al territorio de Portugal en la península Ibérica, Brasil y pequeñas colonias en Asia y Oceanía.
  • Territorios europeos. Además de Portugal, España también controló a los Países Bajos, Bélgica y varios reinos independientes de Italia como el Reino de Nápoles y el Ducado de Milán.
  • Territorios africanos. Principalmente territorios del norte de África como un protectorado en Marruecos, el Sahara Occidental y las Islas Canarias.

Galería

Referencias

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