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Aya de Alejandría (79 o 78 a.e.c - desconocido) fue una agente greco-egipcia de Cleopatra, la última faraona de Egipto y la esposa de Bayek.

Aya fue uno de los primeros Ocultos y fue la Mentora de la Hermandad Romana. En el 44 a.e.c, Aya rechazó su antigua identidad y tomó el nombre de Amunet.

BiografíaEditar

Vida en SiwaEditar

Mitad griega y mitad egipcia, Aya nació en Alejandría, donde era una de las miembros más respetadas de su comunidad. Más tarde se trasladó a Siwa a una edad temprana para vivir con su tía Herit, mientras sus padres eruditos se quedaban en la capital. En Siwa, se hizo cercana a Bayek, el hijo del protector de la ciudad, y para su decimoquinto cumpleaños, eran una pareja. El padre de Bayek, Sabu, no aprobó su relación ya que sabía que el sueño de Aya era establecerse en Alejandría, y temía que su herencia mixta corrompiera sus enseñanzas.

Más tarde, después de que Bayek dejara Siwa y Aya para buscar a su padre, Aya lo siguió y se unió a su búsqueda de respuestas. Eventualmente, los dos amantes descubrieron que Sabu era secretamente uno de los legendarios Medjay y que estaba investigando a un asesino letal que intentaba aplastar a los últimos restos del Linaje. Después de que escaparon del asesino enviado por la Orden de los Antiguos, los tres se establecieron en el desierto, donde Sabu impulsó el entrenamiento básico de su hijo a lo largo de varios años, ya que ahora eran los dos últimos Medjay. Por las mañanas, Bayek se entrenaba con su padre, mientras que durante el resto del día, él entrenaba con Aya, compartiendo sus nuevos conocimientos con el acuerdo de su padre.

Finalmente, Bion los rastreó de nuevo y mató a Sabu, pero luego mataron con éxito al psicópata en Siwa. Después de descubrir su embarazo, Aya renunció a su sueño de volver a Alejandría para convertirse en una erudita, también alejó sus dudas sobre las costumbres de los Medjay, y se casó con Bayek. Más tarde dio a luz a su hijo, Khemu.

Sirviendo a CleopatraEditar

En el 49 a.e.c, Khemu fue asesinado por miembros de la Orden de los Antiguos en la bóveda de Siwa, debajo del Templo de Amón. Aya, incapaz de lidiar con la pérdida de su único hijo y la sed de venganza de Bayek, regresó a Alejandría, donde se unió a su primo Fano. Allí, Aya se educó en la Biblioteca de Alejandría, aprendiendo sobre historia antigua, filosofía, matemáticas y dominio de varios idiomas. Al mismo tiempo, planeó asesinar a los que trabajaban para el faraón Ptolomeo XIII, creyendo que eran responsables de la muerte de Khemu. La mente brillante y el ingenio rápido de Aya atrajeron la atención de Apolodoro, quien más tarde la presentó a Cleopatra. Aya se hizo amiga íntima de ella, convirtiéndose en una de sus agentes.

En el 48 a.e.c, Aya identificó a Actaeon como uno de los miembros de la Orden de los Antiguos, la organización responsable de matar a Khemu. Como tal, se coló en sus aposentos y lo asesinó cuando regresó, tomándose un papiro real de él. Aya regresó a casa, solo para descubrir que Ktesos, un aliado de Acteón, había seguido sus rastros e intentó matarla en venganza, aunque ella fue capaz de eliminarlo. Sus acciones llamaron la atención de Genadio, el Phylakitai de Alejandría, lo que la convirtió en una criminal buscada. Apolodoro, sabiendo esto, le dio a Aya un escondite debajo de la Biblioteca de Alejandría para esconderse. Ella se comunicaría con Fano, que trabajaba en la biblioteca y la actualizaría con información.

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Aya le da a Bayek la Hoja oculta

Algún tiempo después, Bayek visitó Alejandría en su búsqueda, después de haber asesinado a Medunamun y Rudjek], otros dos miembros de la Orden de los Antiguos. Fano le proporcionó a Bayek información y dirección sobre el paradero de Aya, reunificándolos a los dos después de un año. Aya le informó a Bayek sobre su situación y su creencia de que la Serpiente, era el último miembro de la Orden, y que trabajaba en la corte de Ptolomeo. Aya le dio a Bayek una Hoja oculta que se usó para matar a Jerjes I de Persia, pidiéndole que se infiltrara en el palacio real para descubrir la identidad de la Serpiente.

Más tarde se reveló que la identidad de la serpiente era el escriba real Eudoro, a quien Bayek asesinó en la casa de baños de Alejandría. Junto con el asesinato de Genadio, Aya fue libre de vagar por la ciudad una vez más y se encontró con Bayek en la parte superior del Paneo. Allí, compartieron un momento de intimidad, creyendo que finalmente habían vengado a su hijo. Bayek, sin embargo, no estaba convencido de que Eudoro fuera el último miembro de la Orden. Aya creía que Apolodoro sabría más acerca de la Orden y así envió a su esposo a encontrarse con el contacto de Apolodoro cerca del Hipódromo de Lageion.

Reunión de Bayek, Aya, Cleopatra etc.

Bayek y Aya en la reunión en la finca de Apolodoro

Más tarde en la finca de Apolodoro, Aya se encontró con Apolodoro y Bayek, este último había sido presentado a Cleopatra. Cleopatra presentó a Pasherenptah, el Sumo Sacerdote de Ptah en Menfis, tanto a Aya como a Bayek, revelando que la Orden de los Antiguos fue la responsable de su exilio. Junto con Apolodoro, Cleopatra reveló que la Orden buscaba controlar todo Egipto, con miembros que controlaban cada región. Aya y Bayek conocieron cuatro nuevos objetivos, el Escarabajo, la Hiena, el Lagarto y el Cocodrilo. También aprendieron que el apodo de Eudoro era el hipopótamo, y la serpiente era un nombre usado para la Orden misma. Bayek juro su lealtad a Cleopatra y se embarcó en su viaje para perseguir a los miembros de la Orden, separándose de Aya una vez más.

Aya y pompeyo

Aya junto a Pompeyo

Mientras Bayek estaba cazando a la Orden, Aya, junto con Fóxidas, fueron enviados al Mar Egeo para asegurar una alianza con Pompeyo, que huía de Julio César en medio de la Guerra Civil Romana. Se encontraron con barcos enviados por Ptolomeo XIII, que atacaron la flota de Pompeyo para detener la alianza. Aya y Fóxidas pudieron rescatar a Pompeyo, quien aceptó la alianza e hizo preparativos para viajar a Egipto.

Bayek y Aya investigando

Bayek y Aya descubren a las culpables del envenenamiento del toro Apis

Habiendo asegurado la alianza con Pompeyo, Aya regresó a Egipto y partió a Menfis de inmediato, tras enterarse de que Bayek estaba cazando al Lagarto en la ciudad. Fuera de la casa del Vidente, Aya se encontró a Bayek, quien estaba ayudando a la esposa de Pasherenptah, Taimhotep, en un ritual para proteger a su hijo por nacer. Los dos se dirigieron al Templo de Ptah para investigar la enfermedad del toro Apis. Mientras Bayek investigaba los alojamientos del toro, Aya habló con las dos sacerdotisas, Taous y Tawe, para obtener más información. A través de las investigaciones de Bayek, pudo deducir a las sacerdotisas gemelas como las responsables de envenenar al toro. Antes de que pudieran huir, Aya y Bayek pudieron detenerlas, y luego les explicaron sus acciones; su hermano, Pancrates, había sido capturado por soldados que servían bajo el Lagarto, forzándolas a obedecer sus órdenes o arriesgando la vida de su hermano. Aya luego se quedaría con las dos sacerdotisas en su hogar para garantizar su seguridad, mientras que Bayek continuaría para rescatar a Pancrates en el Templo de Hathor.

Tras enterarse de la identidad del Lagarto desde Pancrates, Aya y Bayek viajaron hasta el Palacio de Apries, donde Cleopatra estaba dando un discurso a los residentes de Menfis. Aya informó a Cleopatra sobre el papel de las sacerdotisas gemelas en el envenenamiento del toro Apis, y cuando Cleopatra pidió que las sacerdotisas fueran hervidas hasta la muerte, Bayek intervino para decir que habían sido coaccionadas por un sacerdote que vestía un pañuelo azul y una tos. Pasherenptah reveló que la identidad del sacerdote era Hetepi, uno de sus asesores más cercanos. Aya intervino para ser una de las que asesina a Hetepi, aunque fue detenida por Bayek, quien eligió que solo fuera uno el que lo hiciera. Con Hetepi eliminado, el toro Apis se recuperó y la ceremonia de la procesión se reanudó. Al final de la ceremonia, Aya le informó a Bayek que ella optó por permanecer con Cleopatra, y que ella la acompañaría hacia Heracleion. Aya y Bayek compartirían un momento de intimidad antes de su partida. Mientras Bayek cazaba al Cocodrilo en el Oasis de Fayún, Aya fue enviada con Fóxidas al mar Mediterráneo para defender los mares, cruzando caminos con los Gabiniani, legionarios romanos que habían quedado atrás en Egipto y que se pusieron del lado de Ptolomeo. Aya y Fóxidas pudieron eliminar la flota de los Gabiniani, antes de viajar a Heracleion en Egipto.

El cadáver de Pompeyo

Pompeyo asesinado siendo visto por Bayek y Aya

Reuniéndose brevemente con Bayek, ellos, junto con Apolodoro y Cleopatra, fueron atacados por Venator, un Gabiniani enviado por Lucius Septimius para asesinar a Cleopatra. Habiendo eliminado a los romanos, Cleopatra envió tanto a Aya como a Bayek a reunirse con Pompeyo, quien había desembarcado al noroeste del Nomo de Heracleion. Temiendo que Septimius también esté detrás de Pompeyo, Aya y Bayek partieron de la ciudad con una faluca y viajaron para encontrarse con Pompeyo. Al llegar encontrar el cadáver decapitado de Pompeyo, cuyo ejército había sido eliminado por los Gabiniani. Apolodoro y Cleopatra llegaron poco después.

Alianza con CésarEditar

Desesperada por reclamar su trono, Cleopatra recurrió a hacer una alianza con Julio César, que había llegado a Alejandría. Aya, junto con la flota de Fóxidas, Bayek y Apolodoro, escoltaron a la Reina a Alejandría a través del Mar Mediterráneo, enfrentando y destruyendo la flota de Ptolomeo en el proceso. A su llegada al palacio, Aya y Bayek se hicieron pasar por sirvientes mientras Apolodoro se hacía pasar por un Phylakitai de Heliópolis, que llevaba a Cleopatra escondida en una alfombra para infiltrarse en el palacio. Interrumpieron el encuentro entre Ptolomeo XIII y Julio César, y Cleopatra se reveló a su hermano y al general romano, proponiendo un matrimonio con este último. El intento de Ptolomeo de aliarse con César fue frustrado, causando que se fuera de cólera. Aya y el resto del grupo fueron ordenados por César a abandonar el edificio, para permitir que tanto él como Cleopatra discutieran sus planes.

Afuera del palacio, Aya, Apolodoro y Bayek hablaron sobre Potino y Lucius Septimius, los miembros restantes de la Orden que no se encontraban por ninguna parte. Apolodoro comentó que los Medjay tendrían la oportunidad de eliminarlos de nuevo, y al ayudar a Cleopatra a ser coronada como Reina, ellos podrían aplastar a la Orden desde adentro. Al día siguiente, Aya se encontró con Cleopatra fuera de la Tumba de Alejandro Magno, quien le pidió a Aya que le quitara el sello a la tumba, que había sido puesto por un terremoto durante el reinado de Ptolomeo XII Auletes, con la intención de impresionar a César. Aya y Bayek investigaron la tumba, logrando encontrar una entrada alternativa al interior de la tumba. Aya quitó la albura del bloqueo, concediendo a Cleopatra y al César entrar al interior de la tumba. Mientras investigaban el sarcófago de Alejandro Magno, fueron interrumpidos por el seguidor de César, Flavio Metelo, quien les informó que sus emisarios habían sido capturados y retenidos en la guarnición de Akra. Aya y Bayek abandonaron la tumba y viajaron a la guarnición, donde Aya liberó al emisario, quien le dijo que Potino y Septimius eran responsables del secuestro y que se estaba tramando un complot para atrapar a César y Cleopatra en Alejandría. Aya, junto con Bayek, llevaron al soldado de regreso al Palacio, informándoles de la trama.

Luchando contra la OrdenEditar

Durante la Batalla del Nilo, a Aya se le asignó la tarea de eliminar a Ptolomeo XIII. Al verlo cerca del río, Aya tuvo una clara visión de Ptolomeo XIII que huía de la batalla, pero finalmente decidió perdonarle la vida. Sin embargo, el barco de Ptolomeo fue atacado por cocodrilos, causando que se ahogara y fuera comido por los cocodrilos.

Después de la ascensión de Cleopatra al trono de Egipto, Aya y Bayek se enfurecieron al enterarse de que Flavio y Septimio también eran miembros de la Orden de los Antiguos y, por lo tanto, directamente responsables del asesinato de su hijo. Con ambos hombres bajo la protección de Cleopatra y César, Aya y su esposo decidieron tomar el asunto en sus propias manos.

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Aya apuñalando a César

Después de que Bayek rastreó y mató a Flavio, Aya se separó de él en buenos términos, formando los Ocultos. Mientras Bayek se quedó en Egipto, Aya viajó a Roma con sus compañeros Ocultos Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino. Allí, reclutaron a más de cuarenta senadores en los Ocultos. Un día antes del asesinato, Aya y Bruto rastrearon a Magnus, un orador que intentaba manipular el Senado romano. Aya silenció al orador con una reverencia antes de irse con Bruto, reagrupándose en un bateador. Más tarde se les unió Casio, quien les informó a ambos que el asesinato de Magnus y las advertencias de la esposa de César, Calpurnia, no impidieron los planes de César de convertirse en dictador de por vida.

El 15 de marzo del 44 a.e.c, viajaron al Teatro de Pompeyo, donde se enfrentaron a César, que iba a hablar en el Senado con Septimius a su lado. Mientras Aya luchaba y mataba a Septimius, Bruto y Casio tenían la tarea de retrasar el discurso de César. Aya más tarde se infiltró en el Senado, donde apuñaló a César por la espalda. Los senadores, incluyendo a Bruto y Casio, siguieron después, poniendo así fin a la vida de César.

Tras la muerte de César y un aparente éxito inicial, Aya y los Ocultos romanos Bruto y Cayo, tuvieron que preparar una huída al verse acosados por Marco Antonio, consul de César, quien los terminó por acorralar forzando un combate que culminó con Bruto poniendo su hoja sobre la garganta de Marco Antonio. Aya, sin embargo, intervino deteniendo a Bruto, declarando que no había que comenter el mismo error que con la muerte de César. Bruto accedio y ambas partes acordaron la paz, si bien Aya advirtió que Marco Antonio no mantendría su palabra. 
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Aya amenaza a Cleopatra con matarla si no se convierte en una buena faraona

Dos días después del asesinato, Aya se enfrentó a Cleopatra en sus aposentos, sabiendo que tenía un hijo con César llamado Cesarión. Por respeto a su antigua empleadora y a su hijo, la Oculta le permitió a la reina vivir, pero le advirtió que la estaría vigilando.

Rebautizada como AmunetEditar

Algún tiempo después del asesinato de César, Amunet publicó una nota para todos y cada uno de los puestos de mando dirigidos por los Ocultos, informándoles de los acontecimientos que ahora pasaban en Roma: Marco Antonio, utilizando su poder e influencia, había manipulado a los ciudadanos romanos contra Bruto y Casio, haciendo que huyan a su muerte durante la Batalla de Filipos. Además, también se estaba gestando un conflicto entre Marco Antonio y Octavio, que condujo a una potencial guerra civil. Amunet instó a los Ocultos a continuar su trabajo y estar preparados para cualquier cosa que pudiera suceder.

Aya en el Sinaí

Amunet con Bayek en una cueva en el Nomo de Arsínoe

En el 38 a.e.c, Amunet fue llevada al Sinaí desde Roma después de enterarse de las acciones de los Ocultos allí. Ella salvó a Bayek de ser ejecutado y lo ayudó a rescatar a dos Ocultos, Kashta y Tahira, quienes fueron encarcelados en el Fuerte de Clostra. Tras la muerte de Tahira y el general romano Rufio, Amunet le advirtió a Bayek que su aliado Gamilat estaba manipulando a la gente para su propia causa rebelde. Después de la muerte de Gamilat, ella ayudó a crear el primer principio de los Ocultos para evitar daños a los inocentes que ella y Bayek habían jurado proteger.

Ese mismo año, Amunet recibió la noticia de otro Fragmento del Edén que se encontraba en la ciudad de Tebas, en el Alto Egipto, y le pidió a Bayek que investigara la naturaleza de una maldición que ha estado plagando la región.

14 años depués de la muerte de César, el 12 de agosto del 30 a.e.c, las fuerzas de Octavio se movilizaban a Alejandría. Cleopatra, refugiada en su palacio, comandaba sus tropas de manera imprudente desoyendo los consejos de sus generales y de su propio hijo, Cesarión. Durante la batalla consecuente, en las calles de Alejandría, Amunet aprovechó el caos para infiltrarse en el palacio de Cleopatra y, después de acabar con un pelotón de soldados romanos que estaba a punto de ingresar en la cámara principal, se presentó ante su antigua amiga. Después de una pequeña charla, Cleopatra accedió ofrecer su rendición a cambio de una condición: que Aya se lleve a Cesarión y lo entrene. Aunque dubitativa, Amunet finalmente aceptó y le entregó a la faraona un frasco de veneno. Cuando la Oculta y el joven principe se marcharon, Cleopatra ordenó a sus generales rendirse y luego se suicidó con el veneno.

A la mañana siguiente Amunet partió de Alejandría en el barco de Fóxidas, llevando consigo a Cesarión. El muchacho al principio creyó que la Oculta había asesinado a su madre, más esta le explicó que fue Cleopatra quien seyó su destino. Acto seguido le entregó una túnica para cubrirse la cabeza, indicandole los medios de su Orden, mientras navegan hacia el horizonte.

LegadoEditar

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Epitafio dedicado a Amunet

En el momento del Renacimiento, Amunet fue respetada como una gran Asesina, y una estatua de ella había sido colocada en el santuario de los Asesinos en Monteriggioni.

Aunque fue enterrada en Egipto, junto con su marido, un epitafio dedicado a Amunet se encuentra en la Basílica de San Marcos en Venecia, Italia. El Asesino Ezio Auditore exploró el santuario y tomó el sello del sarcófago, lo que le ayudó a adquirir la armadura del Asesino Altaïr Ibn-La'Ahad.

Cuando Aya murió, su madre fue enterrada en la misma tumba que Bayek, como era común para las esposas egipcias de su época, a solo unos pies del sarcófago de Bayek. En algún momento entre su entierro y su descubrimiento por Layla Hassan, el sarcófago de Aya cayó en un pozo, donde permaneció. En 2017, su sarcófago, junto con su Hoja oculta, fue encontrado por Layla Hassan, quien extrajo una muestra de ADN, y la cargó en su Animus portátil para revivir sus recuerdos.

Personalidad y rasgosEditar

Aya era una guerrera de voluntad fuerte que, al igual que Bayek, se vio impulsada por la venganza al encontrar a los asesinos de su hijo. Aya creía firmemente en Cleopatra, mientras que su marido era más circunspecto con sus verdaderas intenciones. Aya amaba profundamente a Bayek y siempre estaría encantada de verlo y pasar tiempo con él. Después de que Cleopatra le pidiera que matara a su propio hermano durante la Batalla del Nilo, Aya comenzó a dudar de las verdaderas intenciones de Cleopatra. Esto se vio cuando Aya, a pesar de que tenía la oportunidad perfecta de matar a Ptolomeo, que estaba expuesto y vulnerable, decidió perdonarlo, para la silenciosa gratitud de Ptolomeo.

Después de enterarse de que Cleopatra y Julio César estaban protegiendo a Lucio Septimio y Flavio, los mismos hombres que mataron a su hijo, Khemu, se puso furiosa y apoyó la causa de Bayek de perseguirlos silenciosamente. En este momento, ella ya tenía un nuevo desdén por Cleopatra. Después de darse cuenta de que con la muerte de Khemu y sus asesinos, su vida con Bayek había terminado, ella adoptó una nueva identidad y paso a llamarse Amunet.

Equipo y habilidadesEditar

Aunque no fue reconocida oficialmente como Medjay, Aya recibió entrenamiento de élite en combate y acrobacia, y también eligió vestirse como tal. Ella llevaba dos espadas gemelas, así como un escudo. Ella podía defenderse fácilmente contra unas pocas legiones romanas e incluso vencer a Lucius Septimius en una batalla uno a uno, con Septimius teniendo la ventaja de utilizar un desconocido Fragmento del Edén en la batalla.

Aya ya era una marinera maestra en su tercer viaje al mar con la capacidad de evitar todos los problemas potenciales, incluido el problema masivo de los diversos afloramientos rocosos que habrían hundido su barco. Ella fue capaz de hundir una flota completa de naves de guerra enemigas con una sola nave y actuar como comandante en dicha nave. Ella estaba bien versada en todas las armas e incluso uso una áspid para matar a Cleopatra. En el campo de batalla, Aya actuó como una segunda al mando gritando instrucciones a sus hombres mientras Bayek actuaba como el líder.

Su habilidad con el sigilo fueron legendarias, ya que pudo evitar a la guardia secreta de Polomeo durante más de un año. También pudo colarse en un palacio totalmente custodiado para matar a Cleopatra, lo que nadie fue capaz de hacer.

CuriosidadesEditar

  • Aya demostró ser la asesina de Cleopatra. Históricamente, Cleopatra murió suicidandose supuestamente con un veneno o con una serpiente venenosa.
  • En la antigua religión egipcia, Amonet es la diosa de la invisibilidad y la consorte del dios Amón en el Ogdóada, un grupo de ocho deidades primordiales responsables de la creación del mundo según la tradición de Hermópolis. Ella y Amón simbolizan las profundidades ocultas y la incomprensibilidad del mundo primigenio. Su nombre significa "la mujer oculta, una que está escondida".
  • Tanto en los cutscens como en los renders para arte promocional, se muestra a Aya empuñando un conjunto legendario de espadas duales que se pueden obtener en Assassin's Creed: Origins.

Lista de AparicionesEditar

GaleríaEditar

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