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Aguilar de Nerja (1455 - 1525) fue miembro de la hermandad de los Asesinos en España durante la época de la Inquisición, entre los siglos XV y XVI. Asimismo es ancestro de Callum Lynch a través de su madre[1].

Alcanzando el rango de maestro Asesino para llegar eventualmente a ser mentor, Aguilar fue crucial opositor a los planes del inquisidor general Tomás de Torquemada, que intentó hacerse con un Fruto del Edén y reclamarlo en nombre de la Orden de los Templarios[1].

Biografía Editar

Vida temprana Editar

Aguilar de Nerja nació en 1455 siendo sus padres miembros de la Orden de los Asesinos. Sin embargo no seguiría el legado familiar hasta que murieron en la hoguera a manos de la Inquisición Española liderada por Tomás de Torquemada.

Aunque en un inicio su principal motivación era la venganza, con el tiempo Aguilar fue adoctrinado en los principios del credo y descubrió que podía dar más de sí[2]. Durante su entrenamiento se hizo cada vez más cercano a su compañera María, con quien iniciaría una relación romántica[3]. Paralelamente sus habilidades de combate se complementaron con las enseñanzas del mentor Benedicto, aprendiendo todo lo necesario antes de ser iniciado formalmente en la hermandad en 1491[2].

La iniciación Editar

La ceremonia se realizó en Andalucía. Mientras caminaba rumbo al salón central pudo observar cómo varios herreros forjaban las hojas ocultas que usarían nuevos miembros como él.

Aguilar induction

Situado frente al mentor y rodeado de otros miembros de alto rango, Aguilar fue advertido del peligro que significaba la inquisición para España. Aunque el sultán Muhammad resistía con sus tropas en Granada, nada estaba asegurado. Si el Fruto caía en manos de los templarios, todo estaría perdido[1].

Iniciación de Aguilar 2

Entonces Benedicto le preguntó si sería capaz de sacrificar su vida y la de todos los presentes para proteger el artefacto. "Lo juro", respondió. Lo siguiente era amputar el dedo anular, costumbre entre los Asesinos de antaño. "Nuestras vidas no son nada. La Manzana lo es todo", continuó el mentor, "El espíritu del águila vigilará el futuro". Aguilar no respondió y esperó el tajo, resistiendo el dolor en silencio.

Iniciación de Aguilar 3

Finalmente, María se acercó llevando los brazales que llevaría a partir de ese día. Mirándose fijamente, recitaron las líneas clásicas de la hermandad: "Nada es verdad, todo está permitido". Como colofón, Aguilar cerró con la siguiente frase: "Trabajamos en la oscuridad para servir a la luz. Somos Asesinos"[1].

Vida como Asesino Editar

Protegiendo el Fruto del Edén Editar

El rescate del príncipe Editar

A pesar de ello, la Orden de los Templarios seguía maquinando pues sabía lo que Muhammad ocultaba. Tomás de Torquemada decidió atacar dónde más le dolería: liderados por Ojeda, un grupo de soldados atacó una villa en Andalucía, donde el príncipe Ahmed-hijo del sultán- estaba escondido.

Aguilar saltando al carruaje

Los Asesinos intentando rescatar al príncipe.

Llegando justo cuando el niño era llevado en un carruaje, los Asesinos aparecieron liderados por su mentor Benedicto. Mientras los demás luchaban contra los hombres de Ojeda, Aguilar y Maria fueron tras el príncipe.

Luego de una frenética persecución, Ahmed fue rescatado de una muerte segura en un acantilado. Pero de poco sirvió pues todos los encapuchados fueron tomados prisioneros y llevados a la hoguera[1].

Escape a través de Sevilla Editar

Después de su detención, los supervivientes asesinos fueron trasladados a Sevilla, donde fueron denunciados como herejes y condenados a ser quemados en la hoguera por Torquemada. En presencia del rey de Aragón y de la reina de Castilla, Aguilar observó como Ojeda encendía la pira bajo los pies de Benedicto, quemándolo vivo. A pesar de esto, Aguilar fue capaz de escapar de donde estaba atado (con un grandioso BackFlip) y comprometió a los templarios a medida que se acercaban. Finalmente logró liberar a María y juntos, los dos asesinos escaparon por las calles de Sevilla.

Una vez más perseguidos por Ojeda y sus soldados, esta vez a través de los tejados de la ciudad, los Asesinos hicieron su camino a la Catedral de Sevilla, que estaba en construcción en ese momento. Lograron eliminar a varios de sus perseguidores templarios en el proceso, antes de finalmente hacer su escape escalando el andamio de la catedral y realizando un salto de fe hacia las calles abajo.

Recuperación de la Manzana Editar

El 2 de enero de 1492 , Muhammad XII entregó su capital, Granada, a las fuerzas de Torquemada. Mientras los Templarios entraban en la ciudad, tanto Aguilar como María se dirigieron al palacio del Sultán, donde observaron cuando el Sultán entregó a regañadientes la Manzana a cambio de la seguridad de su hijo, antes de que hicieran su movimiento. Ezio Auditore da Firenze , que también estaba en España en esa fecha ,desconocía los asuntos de la hermandad española, por lo tanto no tomo contacto alguno con Aguilar o con ningún otro miembro de la orden.

Dejando caer bombas de humo en la sala, ambos asesinos eliminaron rápidamente a muchos de los Templarios, antes de que Aguilar capturara a Torquemada y reclamara la manzana. Por desgracia para el Asesino, Ojeda también dió un golpe de efecto. Atrapó a María y amenazó con matarla si Aguilar no devolvía la manzana a Torquemada; Aguilar aceptó a regañadientes, pero antes de que pudiera actuar, presenció que María se quitaba la vida con la espada de Ojeda para evitar que traicionara el Credo de la Hermandad para salvarle la vida.

Enfurecido por la muerte de María, Aguilar atacó a Ojeda aunque pronto se empezó a ver superado por la fuerza de su oponente. No fue hasta después de haber sido empujado contra el suelo que Aguilar logró ganar la ventaja utilizando la lanza Hidden Blade de Maria para atacar y matar a Ojeda. Con Ojeda muerto y fuertemente herido, Aguilar se vio obligado a escapar por los túneles bajo el palacio de los hombres de Torquemada y, aunque fue eventualmente se vió acorralado en uno de los puentes que llevaban de la ciudad, logró escapar una vez más realizando un salto de fe hacia el río que discurría por debajo.

Ocultación del Fruto del Edén y años posteriores Editar

Tras los acontecimientos de Granada, Aguilar se dio cuenta de que la manzana nunca estaría a salvo de los templarios si permanecía en su poder. Se dirigió a Cádiz, donde se la confió a Cristóbal Colón (un aliado de los Asesinos en España).

Aguilar siguió sirviendo a los Asesinos, ganando finalmente el rango de Maestro Asesino. Más tarde murió en 1526.

Legado Editar

Las acciones de Aguilar aseguraron que la manzana del Edén permaneciera oculta a la humanidad durante muchos siglos, literalmente llevada a la tumba de Colón. Sin embargo, en 2016, Abstergo Industries localizó en la cárcel a un descendiente de Aguilar, Callum Lynch, al cuál engañaron con una fingida ejecución por inyección letal a fin de hacerle revivir sus recuerdos genéticos a través del Animus 4.3. De esta manera, lograron revelar la localización de la manzana, con lo que dicho Fragmento del Edén obró temporalmente en posesión del Mentor Templario Alan Rikkin. No obstante, Callum no tardó en volver a Industrias Abstergo, asesinar a Rikkin y recuperar el artefacto para la Orden de los Asesinos.

Personalidad y características Editar

Aguilar era un miembro comprometido de la Hermandad de Asesinos, dedicada a preservar el libre albedrío y luchar contra los Caballeros Templarios. También poseía una profunda comprensión del clima político en la España del siglo XV y sabia que habia que detener a Tomás de Torquemada y a la Inquisición española.

Equipo y habilidades Editar

Un luchador capaz, Aguilar podía manejarse contra múltiples enemigos tanto en combate armado como desarmado, manejando una gama de armas incluyendo espadas y lanzas con gran habilidad. Además, demostró ser proficiente en el tiro con arco, usando un arco y una flecha para causar un efecto letal tanto en combate a distancia como a largo alcance.

Como muchos asesinos, Aguilar también fue entrenado en parkour y freerunning, permitiendo le esto moverse a través de los techos de Sevilla rápida y creativamente, entrando y saliendo de edificios y corriendo a través de cuerdas en un esfuerzo para perder a sus perseguidores. También había dominado el Salto de la Fe, usándolo en dos ocasiones distintas para escapar de sus enemigos.

En cuanto al equipo, Aguilar poseía dos cuchillas ocultas como sus armas primarias, una de las cuales estaba equipada con un gancho de agarre. También tenía cuchillos y bombas de humo a su disposición. Las túnicas que llevaba Aguilar mostraban influencias árabes, adornadas con cuentas y bordados.

Curiosidades Editar

Galería Editar

Fuentes y/o referencias Editar

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 Assassin's Creed, la película
  2. 2,0 2,1 Assassin's Creed: Rebellion
  3. Assassin's Creed: The Official Movie Novelization
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